Cada mañana, desde el pasado 30 de julio, en la Calzada de Tlalpan, los automovilistas tocan el claxon, se molestan y están a punto de chocar en las inmediaciones de cada estación de la Línea 2 del Metro, cuando unidades de transporte público y taxis bajan o suben pasaje en el segundo

La causa son las obras que se realizan para la construcción de la Ciclovía Gran Tenochtitlán, las cuales reducen los carriles de circulación y provocan filas de hasta 20 vehículos, entre camiones que , y automóviles.

Las unidades pesadas intentan librar vagonetas y camiones que permanecen hasta 30 segundos en el descenso de pasaje, pero al hacerlo se crea una cadena que afecta a todo aquel que circula

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Entre las estaciones del Metro Chabacano y Viaducto, alrededor de las 8:00 horas, en el sentido que va de sur a norte, esta vía se llena de claxons, groserías y tensión por las unidades de transporte público que se frenan de golpe para descender al pasaje e inhabilitar uno de los tres carriles que se pueden usar. De estos, uno más se entorpece por autos que hacen maniobras bruscas para salir del carril en el que las unidades bajan al pasaje y por los carros que tienen que frenarse para no chocar. “¡Fíjate, carnal!, es uno y uno”, se gritan dos conductores.

¿Cómo afectan las obras de la Ciclovía Gran Tenochtitlán al tránsito en Tlalpan?

Más adelante, al llegar a la estación Viaducto del Metro, decenas de conductores quieren incorporarse a Calzada de Tlalpan desde hoteles, autolavados y restaurantes, con lo que tardan hasta dos minutos en hallar el hueco propicio para ingresar; mientras tanto, bloquean la Ciclovía Gran Tenochtitlán, con ciclistas que tienen que subirse a la banqueta.

Hacia la estación Portales, cuando los carriles se reducen a dos —más la Ciclovía—, paulatinamente los conductores se estacionan por minutos en la entrada al Metro. Ahí hay hasta ocho carros parados y otros conductores buscan librarlos.

Desde la estación Chabacano hasta General Anaya, solo hay tres puntos con elementos de Tránsito, pero ninguno controla el congestionamiento.

Jacobo Márquez, quien va todos los días hacia el Centro pues trabaja en un hotel, dice que desde la construcción de la Ciclovía y de la Calzada Flotante ha incrementado su trayecto normal hasta media hora.

Rodrigo García reporta que pasó de 40 minutos desde Tasqueña hasta el Centro hasta una hora con 20 minutos, “porque hay que estar librando, parece peor que pista de Go Karts”.

Por su parte, los motociclistas evitan el tránsito y circulan por lo que será la Ciclovía.

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