PREGUNTA
El otro día fui a un antro con unos amigos y uno se ligó a una morra. Antes del faje, sacó un frasquito, lo olió y se puso como loco. Me dijo que era para relajar y que el acto se siente más chido. ¿Qué son y qué riesgos tienen? Jorge P.
RESPUESTA
Se les conoce como “poppers” y son nitritos (compuestos químicos de nitrógeno). Se usaban para problemas del corazón porque son vasodilatadores. Abren las arterias ys relajan los músculos, incluyendo los de los esfínteres (por eso son famosos para el anal). Al olerlo, te da un “rush” o subida de calor y euforia que dura un par de minutos. El peligro real es la mezcla. NUNCA, jamás, mezcles “poppers” con medicamentos como Viagra. Ambos bajan la presión arterial; si los juntas, tu presión puede caer al piso, causándote un desmayo, un infarto o un derrame. Además, el líquido es corrosivo: si te toca la piel o la nariz, te va a dejar una quemadura química fea. Es una droga recreativa, no un juguete; si tienes problemas de presión o corazón, aléjate de ellos. Y recuerda: el efecto pasa rápido, pero el dolor de cabeza (“cruda de popper”) te puede durar todo el día.
PREGUNTA
Vi un juguete como ‘cangrejo’ que sirve para los dos al mismo tiempo. ¿Cómo funciona ¿No estorba a la hora de la penetración? Me da curiosidad, pero no quiero que termine siendo un estorbo. José A.
RESPUESTA
Ese aparatito se llama vibrador de pareja y su magia está en la forma de “U” o de anillo. La parte más delgada se inserta en la vagina (y no, no estorba, porque es muy flexible), mientras que la parte externa queda presionando el clítoris. Además, por así decirlo, “abraza” tu miembro y la vibración le llega directo a la base del pene y a los testículos. La regla de oro aquí es la lubricación. Como hay un objeto extra ahí dentro, la fricción aumenta; si no usan un buen lubricante de base agua, les va a arder a ambos. La ventaja es que ella recibe estimulación constante en el clítoris, mientras tú sientes el masajito vibratorio. Úsenlo para romper la rutina, pero tengan paciencia las primeras veces para encontrar el ángulo perfecto; no es estorbo, es un potenciador.
PREGUNTA
Estoy saliendo con un hombre lindo, pero con fetiches raros. Le encanta verme desnuda comiendo chatarra: costillitas, hamburguesas, papas con salsa... mientras más me embarro de comida, más cachondo se pone. La verdad, las relaciones pegajosas es alucinantes. Hace poco compró un pastel de chantilly y me animó a comerlo, y luego a untarlo. También tiene una amplia selección de juguetes y se exhibe con frecuencia desde la ventana nomás para reírse. No me humilla ni nada, pero mis amigos dicen que es un pervertido. ¿Será? Graciela R.
RESPUESTA
Para empezar, quítate la palabra “pervertido” de la cabeza si la usas como algo negativo. Lo que tu novio tiene es un fetiche llamado “salirofilia”, que es el placer derivado de ensuciar o ver sucia a la pareja con sustancias (en este caso, comida). Si ambos consienten, no hay dolor y todo es “alucinante”, no es un problema médico, es simplemente una preferencia sexual poco convencional. Lo del pastel de chantilly y las costillitas es un juego sensorial que mezcla texturas, olores y sabores con el erotismo. Sin embargo, lo de la ventana ya es exhibicionismo, y ahí sí hay que tener cuidado. Exhibirse implica a terceros que no dieron su consentimiento para verlos, lo cual puede traerte problemas legales (faltas a la moral). Si a ti te gusta y te sientes segura, ¡adelante!, pero marquen una línea clara donde sus juegos no involucren a vecinos desprevenidos, para evitar que la diversión termine en el Ministerio Público.