Hay controversias que aparecen cada temporada. Una de ellas gira alrededor del lugar que ocupan los peloteros extranjeros en la Liga Mexicana de Beisbol. Hay quien sostiene que reducen espacios para el talento nacional; otros responden que elevan el nivel del espectáculo y obligan a los mexicanos a competir.

Este fin de semana, la acción beisbolera en el Walmart Park de Monterrey volvió a poner el tema sobre la mesa. Y lo hizo de la manera más sencilla posible: dejando que hablara el diamante.

Primero, en el Home Run Derby de la LMB, el dominicano Alejandro Mejía convirtió una competencia de poder en una auténtica exhibición. Su segunda ronda de cuadrangulares no solamente le abrió la puerta al triunfo en el evento, sino también a ocupar un lugar en el libro de los récords.

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El ‘Samurái’ de Caliente de Durango brindó una exhibición de poder en Monterrey, donde cada batazo fortaleció su camino hacia la corona y lo convirtió en el nuevo rey del jonrón.

Su actuación más espectacular fue en la segunda ronda, cuando conectó 21 cuadrangulares para imponer una nueva marca de más vuelacercas en una sola ronda del Home Run Derby. Dejó atrás la marca de 17 que compartían Marc Flores (2022) y David Hensley (2025).

Robinson Canó, el MVP

Si el Derby tuvo a Alejandro Mejía como protagonista, el Juego de Estrellas encontró otro nombre imposible de ignorar: Robinson Canó.

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Las figuras extranjeras de la LMB se impusieron 5-3 sobre la Selección Mexicana del circuito nacional y fue auténticamente de la mano del ‘Jefe’, quien a los 43 años sigue jugando a buen nivel.

La actuación del infielder de los Diablos Rojos del México le permitió se nombrado como el MVP del clásico de media temporada y dejó esto en claro: Canó pertenece a ese exclusivo grupo que aprendió a convertir la experiencia en una herramienta tan peligrosa como un batazo de cuatro esquinas.

¿Tensión entre Kirk y Vladdy Jr.?

Este fin de semana, pero del otro lado de la frontera, una escena beisbolera en la que participó uno de los mexicanos en Grandes Ligas llamó por demás la atención. Se trató del receptor Alejandro Kirk y su ‘desaire’ a Vladimir Guerrero Jr.

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Un video mostró al tijuanense aparentemente ignorando a Vladdy cuando éste intentaba ponerle la chaqueta que utilizan los Blue Jays para celebrar los cuadrangulares. Bastaron unos cuantos segundos para que las redes decretaran una supuesta ruptura en el clubhouse de la novena de Toronto. Pero la realidad resultó menos dramática.

La periodista Hazel Mae, quien sigue de cerca a los Azulejos, explicó que Guerrero simplemente acomodaba una de las mangas de la chamarra mientras Kirk ya caminaba hacia el dugout y decidió seguir de largo.

Aunque hay otro detalle que explica mejor la reacción del mexicano. Cuando Kirk conectó ese jonrón, Toronto perdía 7-2 ante Texas. Y seamos honestos: quizá no era el momento ideal para festejar. El cuadrangular merecía celebrarse, pero también había un partido por rescatar. No todo gesto serio significa un conflicto interno.

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