El Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Béisbol ha encontrado una fórmula distinta para llamar la atención de los aficionados. Ya no se trata únicamente de reunir a los mejores peloteros de media temporada, sino de enfrentar a las Estrellas de la LMB contra la Selección Mexicana de Béisbol. El experimento funcionó en 2025 y vuelve este año a Monterrey con una pregunta que inevitablemente ronda el ambiente: ¿ahora sí veremos a Benjamín Gil en el dugout nacional?
El “Matador” es una de las figuras más mediáticas, polémicas e influyentes del béisbol mexicano actual. Su carácter competitivo, su experiencia como jugador y dirigente, además de los resultados obtenidos con la Selección Mexicana, lo convierten en un personaje que rara vez pasa desapercibido.
Sin embargo, el recuerdo del año pasado sigue fresco. Cuando todo estaba listo para que dirigiera a la novena nacional en el Juego de Estrellas celebrado en la Ciudad de México, una cancelación de última hora cambió los planes. Las explicaciones oficiales apuntaron a asuntos familiares y el tema quedó ahí, aunque no faltaron quienes construyeron teorías dignas de una serie de misterio.
Quizá para algunos un Juego de Estrellas sea solamente una pausa festiva en el calendario, pero para quienes viven este deporte desde dentro representa una celebración de la industria, de los aficionados y de los protagonistas que sostienen el espectáculo.
Además, existen elementos que podrían hacer especialmente atractivo este compromiso para el propio mánager. Compartir una experiencia de esta naturaleza junto a su hijo, Mateo Gil, dentro del entorno de una selección de peloteros nacionales es uno de esos momentos que difícilmente se repiten y que trascienden cualquier estadística.
Mientras tanto, la conformación del roster nacional para enfrentar a las figuras extranjeras también ofrece motivos para entusiasmarse. Sultanes y Acereros de Monclova encabezan la aportación de jugadores, ambos con cuatro.
Y ya que hablamos de los ‘Pingos’, vale la pena detenerse en otro nombre que gana reflectores de forma intempestiva. Los Diablos Rojos encontraron un nuevo impulso a la ofensiva con el regreso de Luis Liberato.
El dominicano regresó al México hace apenas unas semanas y rápidamente volvió a convertirse en una pieza clave de los maderos escarlatas.
Sus números respaldan el impacto inmediato que ha tenido: acumula 15 imparables, cinco carreras impulsadas, un cuadrangular y ocho carreras anotadas en 10 encuentros que ha disputado esta temporada con los Diablos, para un porcentaje de .395. Pero más allá de las estadísticas, destaca la sensación que transmite.


