El pasado fin de semana la Liga Mexicana de Beisbol sorprendió con el anuncio de la llegada del Umpire Robot que definirá en tiempo real cada bola y strike en algunos juegos de la temporada de regular.
Del 22 al 24 de mayo fueron seis juegos los que inauguraron la implementación de esta herramienta, donde la jugada es clara: reducir el error humano y tener mayor justicia deportiva en los lanzamientos al plato.
Cada equipo jugará dos series bajo este nuevo formato, una en casa y otra de visita, donde el sistema Trackman será el encargado de recibir cada lanzamiento para que se le comunique en tiempo real al ampáyer de home. Así que adiós a las zonas abiertas o cerradas y sobre todo a los alegatos.
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El debate por el Umpire Robot en la LMB
Hasta ahí todo claro, suena bien ¿no? En teoría los bateadores ya no sufrirán con strikes “imaginarios” o los pitchers con bolas dudosas, pero ahora vienen las interrogantes… ¿Por qué improvisar esta medida a media campaña? ¿Se trata de dar un paso adelante en relación con las Mayores?, pues con esto la LMB se convirtió en la primera Liga profesional de América en utilizar esta automatización en temporada regular.
¿Por qué motivo no se puso a prueba en la pretemporada y, con base en los resultados, aplicarlo ya en juegos oficiales? Porque además hay que recordar que recientemente se pusieron en acción los retos del Sistema Automático de Bolas y Strikes (ABS), los cuales no se podrán utilizar en los juegos donde haya Umpire Robot.
Con esta medida también hay cambios en el terreno, pues las tradicionales cuartetas de ampáyers se convierten en tercias para cubrir home, primera y tercera base ¿Y las jugadas en segunda? Y es que el cuatro oficial se instalará en el palco de operación para ser el encargado de comunicar por vía radio al juez detrás del plato las decisiones de bolas y strikes.
Esto evidentemente podrá verse como un acierto a la justicia y precisión, pero también es un golpe a los conservadores, aquellos tradicionalistas que gozan con el sabor del error humano y la polémica que mantienen de alguna manera la esencia del beisbol, pero como dicen por ahí: “Alégale al ampáyer”… o ya no.


