A una semana del asesinato de Carolina Flores, exreina de belleza de Ensenada, las investigaciones por parte de la Fiscalía de la CDMX cobraron interés. Todo apunta a que la suegra de la modelo fue la causante de la muerte, mientras que su esposo habría encubierto el hecho.
La historia de Carolina terminó el pasado 15 de abril en un departamento de la colonia Polanco III sección, con una herida de bala en la cabeza.
Como lo reportó El Gráfico en días pasados, las primeras indagatorias de la Fiscalía han señalado como presunta responsable a la suegra de la joven, identificada como Erika María (quien en el pasado contendió para regidora del municipio de Ensenada).
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De acuerdo con las versiones integradas en la carpeta de investigación, tanto Erika como su hijo Alejandro, esposo de Carolina, estuvieron presentes en los últimos minutos de vida de la modelo.
Uno de los puntos más inquietantes del caso es el manejo del tiempo. Aunque el crimen ocurrió la noche del miércoles 15, no fue sino hasta el jueves 16 cuando Alejandro acudió al Ministerio Público para denunciar a su propia madre.
Ese lapso de horas sin reporte ha generado cuestionamientos sobre lo ocurrido dentro del departamento de la calle Luis González Urbina, esquina con avenida Edgar Allan Poe, en la alcaldía Miguel Hidalgo, y sobre por qué se retrasó la denuncia.
A pesar de que en México toda muerte violenta de una mujer debe investigarse bajo el protocolo de feminicidio, la carpeta fue iniciada inicialmente como homicidio doloso.
El colectivo Diamantina Rosa, al que pertenece la madre de Carolina, se moviliza y demanda justicia.










