.–“Ahí viene, ahí viene”, expresó Juanito, de siete años, mientras bajaba la careta de un casco para motociclista con figuras del Hombre Araña, al tiempo de tomar del brazo a su padre Juan Carlos, quien se colocó una máscara de plástico.

Juan contó a este diario que decidió acudir con su hijo a esta festividad para motivarlo a que disfrute de la vida y que no se quede con las ganas de vivir nuevas experiencias; que conozca que existen riesgos e identifique también las diferentes expresiones culturales.

Entre chifladores y carreras: así se vive la quema de toritos en Tultepec
Imagen: Luis Camacho
Entre chifladores y carreras: así se vive la quema de toritos en Tultepec Imagen: Luis Camacho

Una vez que se prendió el torito, en la edición 37 de la , todos comenzaron a correr, pues como parte de la tradición los toros recorren varias zonas de los terrenos de San Antonio Xahuento, girando y girando para que todos puedan ver el espectáculo de luces y de los llamados chifladores.

Los cohetes retumbaron durante la noche del viernes y parte de la madrugada del sábado bajo una intensa luna en color rojizo, que fue vista cada que los aros montados en la parte superior de algunos toros volaban por los aires disparando más cohetes que brillaron en colores verde, rojo y amarillo.

Entre chifladores y carreras: así se vive la quema de toritos en Tultepec
Imagen: Luis Camacho
Entre chifladores y carreras: así se vive la quema de toritos en Tultepec Imagen: Luis Camacho

En la quema de los toritos hay tres tipos de asistentes: los tímidos, quienes buscan siempre ubicarse al final de los terrenos para desde ahí presenciar todo; los que quieren ser valientes y decir que les gusta la adrenalina, pero tienen precaución y se cubren la cara con alguna prenda y usan gafas industriales e incluso casco, y los intrépidos que se acercan lo más que pueden y comienzan a torear a los mismos artesanos para que los persigan con los toros de hasta dos metros y medio de altura.

Google News

TEMAS RELACIONADOS