En un pequeño taller sobre el carril a Morillotla, en San Bernardino Tlaxcalancingo, entre llantas, compresores de aire y herramientas manchadas de grasa, trabaja, una mujer poblana de 59 años que desde hace casi cuatro décadas se dedica a un oficio que por mucho tiempo fue considerado exclusivo de hombres: la talachería.

Con 38 años de experiencia, Laura no sólo repara neumáticos, también se abrió camino en un mundo dominado por varones, demostrando que la capacidad y el trabajo no tienen género.

Inició ayudando en la administración de la talachería de su esposo, pero le llamó la atencón y aprendió el oficio, aunque reconocer que no fue nada fácil, pero ahora lo domina.

“A veces los hombres dudan que sí vaya a parchar sus llantas. Un día llegó un cliente y dijo: ‘¿A poco lo va a hacer usted?’… y le respondí: ‘Sí, claro’”, relata.

Sin embargo, ante estas dudas, la habilidad y destreza de Laura bastan para que después de unos minutos, al ver los resultados, sus clientes se lleven una sorpresa y los cuestionamientos se transformen en respeto.

Nota por: Guadalupe Guarneros

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