PREGUNTA

Mi esposa se emociona más cuando México mete un gol que cuando le compro flores. En el partido vs. Ecuador gritó, abrazó al vecino, aventó la cerveza y hasta lloró. Yo llevaba años sin verla así de viva. Esa noche, tuvimos una reconciliación plena, hicimos el amor hasta quedar los dos exhaustos, me dijo cosas muy bonitas en la cama. ¿Será que necesitamos una excusa para quitarnos ese velo de fracaso, de angustia y de enojo que los dos cargamos normalmente?.

RESPUESTA

La emoción busca cualquier ventana para salir. Hay quien la encuentra en un partido, quien la encuentra bailando y quien la encuentra en una venta, en un aumento de sueldo y vale bien festejar en la cama sudando con la pareja. Ojalá después del Mundial recuerden seguir celebrando sus victorias. La vida está llena de campeonatos y las parejas necesitamos de esos festejos.

PREGUNTA

Nunca le he contado a nadie que mi esposa se arregla y pone perfume para ir al mercado. Odio imaginar que va a conquistar a alguien más cada semana, que se encuentra con un amante. Ella cree que no me doy cuenta de esos detalles, pero la veo más guapa que otros días. Yo tampoco le hablo de mis celos, no le digo que me pongo nervioso de pensar que puede estar viendo a alguien más. No quiero parecer inseguro, ni celoso. No quiero confirmar que me engaña, lo que quiero es borrar esta idea que se me metió a la cabeza y que me llena de inseguridades. Quiero seguir con mis cosas como antes. ¿Por qué me cuesta tanto confesar mis miedos?

RESPUESTA

Crecimos pensando que abrir el corazón da vergüenza, mientras ocultarlo es signo de fortaleza. Qué desperdicio. Sin duda, tu mujer disfruta habitar su propio cuerpo y contagiar libertad. No esperes para decirle que todavía te mueve el corazón, conquístala con detalles. Dale atención y cariño, no límites su independencia. La vida es mucho más agradable cuando te sabes amado, así que dale la certeza de que a tu lado no le va a faltar amor.

PREGUNTA

El otro día mi hija me preguntó por qué me gusta tanto sentarme en la banqueta con los vecinos cuando cae la tarde. Ella es tímida y solitaria como su mamá. Le dije que observe lo que pasa con el futbol, con las fiestas familiares de barrio y con las reuniones los domingos: por unas horas siento que pertenezco a algo más chido y más grande. ¿Será esa la verdadera felicidad?

RESPUESTA

Compartir una comida, celebrar un gol, cuidar a un nieto, reír con los vecinos o tomar la mano de quien amamos son pequeñas ceremonias que sostienen la vida. En un mundo que tantas veces nos invita a aislarnos, construir comunidad sigue siendo uno de los actos de amor más valientes, hermosos y llenadores. Qué bueno que tu hija te vea haciendo comunidad, es un ejemplo de vida.

PREGUNTA

Todos sabemos en la colonia que un vecino engaña a su esposa. Dicen que “no hay que meterse”, pero yo veo la tristeza de ella y me siento mal de no abrir la boca. Me pregunto si guardar silencio es respeto o es una forma de cobardía. Entre mujeres debemos de ser sinceras, decirnos las cosas como son, pero no es fácil ser mensajera de esas noticias feas y menos cuando no somos tan amigas. ¿Le digo?

RESPUESTA

No todo silencio protege y no toda verdad ayuda. Antes de intervenir en la vida de otros conviene preguntarnos desde dónde hablamos: ¿desde el chisme o desde el cariño? Hay verdades que solo pueden sostenerse cuando vienen acompañadas de compasión. Lo que nunca deberíamos hacer es acostumbrarnos al dolor ajeno como si fuera parte del paisaje.

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