PREGUNTA
Últimamente mi chava sale mucho de parranda y le entra duro al trago. Lo raro es que cuando bebe se pone súper cachonda y me propone cosas muy locas e intensas en la cama, pero luego toma tanto que se desconecta por completo, se queda dormida y ya ni hacemos nada. ¿Qué hago o cómo la ayudo? Martín O.
RESPUESTA
Qué bueno que tengas la madurez de ver esto como un problema y no solo como “un rato de diversión”. Tu novia está usando el alcohol como un desinhibidor emocional, probablemente porque sobria carga con muchas inseguridades, estrés o traumas que no se atreve a expresar. El problema es que el alcohol es un arma de doble filo: en dosis bajas relaja y aumenta la osadía (por eso se pone cachonda), pero en dosis altas actúa como un depresor del sistema nervioso central, causando los famosos “blackouts” o apagones donde el cuerpo simplemente se desconecta. Tener intimidad con alguien alcoholizado al punto de la desconexión no es seguro ni del todo consensuado, porque ella ya no es dueña de sus facultades. Tienes que hablar con ella seriamente, pero en frío (un día que estén tranquilos y sin una sola gota de alcohol encima). Déjale saber que la amas, dile que estás preocupado y sugiérele buscar ayuda profesional o ginecológica-psicológica para revisar qué hay detrás de esa necesidad de evadirse con la bebida. Tu rol aquí es ser su red de apoyo, no su compañero de excesos.
PREGUNTA
Mi pareja es fan de los mañaneros, pero a mí la verdad me cuesta mucho tener sexo recién despertada. Nomás suena la alarma y en lo que pienso es en los pendientes del día o en si me huele la boca o que si necesito un café…vaya, me preocupa todo, menos “coshar”. ¿Cómo le hacemos? Ana D.
RESPUESTA
Lo que te pasa tiene una explicación científica muy sencilla: los relojes biológicos de los hombres y las mujeres corren a ritmos distintos por las mañanas. Los hombres despiertan con los niveles de testosterona en su punto más alto del día (por eso las erecciones matutinas involuntarias), lo que los hace listos para la acción inmediata. Las mujeres, en cambio, necesitan que su cerebro se relaje primero; si tu mente se despierta en modo “agenda de trabajo”, el estrés bloquea instantáneamente cualquier posibilidad de excitación. No te obligues a “cumplir” si estás pensando en la lista del súper o en el mal aliento (que, por cierto, un trago de agua o una pastilla en el buró lo solucionan en tres segundos). Hablen y negocien el horario. Explícale que tu cerebro necesita activarse de otra forma. Prueben los mañaneros exclusivamente los fines de semana, cuando no hay alarmas ni presiones laborales. Entre semana, si él insiste, dile que la condición es que empiece con un masaje lento o caricias suaves para ayudarte a apagar la mente y encender el cuerpo sin prisas.
Consultorio íntimo es un espacio para resolver tus dudas sobre sexualidad y orientarte con responsabilidad.
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