PREGUNTA

Tengo dos meses de posparto, intenté tener relaciones y no lubrico nada, me duele hasta meterme un dedo. Tengo un flujo verdoso con olor a cebolla, me da asco mi propia vagina y no quiero que mi esposo me toque. Virginia H.

RESPUESTA

No seas tan dura, acá de comadres, te pido que dejes de tenerle asco a tu cuerpo. Si quieres nos ponemos cursis y se vale decir que tu vagina acaba de hacer el milagro de dar vida y ahorita está pasando por un proceso difícil. La falta de lubricación es completamente normal a los dos meses del parto debido a que las hormonas de la lactancia (como la prolactina) bajan los estrógenos a niveles de menopausia, dejando la zona desértica. Sin embargo, el verdadero problema no es la resequedad, sino ese flujo verdoso con olor fuerte a cebolla; es la señal clara de una infección bacteriana o parasitaria (como la tricomoniasis o una vaginosis severa). El dolor que sientes no es solo por la falta de lubricación, sino porque las paredes vaginales están inflamadas e infectadas. Evita meter tu dedo o cualquier interacción sexual hasta que vayas al ginecólogo. Esto no se quita con duchas vaginales (de hecho, ponértelas empeoraría todo). Necesitas un tratamiento médico con óvulos o antibióticos específicos que sean seguros para ti y para tu bebé si estás amamantando. Habla con tu pareja, explícale que tienes un tema médico que resolver y quítate la culpa; tu cuerpo está pidiendo ayuda y, ahorita, atenderte es tu prioridad número uno.

PREGUNTA

¿Por qué siempre que llega mi menstruación me da diarrea? Es horrible. ¿Cómo lo evito? Amanda J.

RESPUESTA

No estás sola, hermana, a este molesto fenómeno se le conoce científicamente como “diarrea menstrual”. La culpa de todo la tienen unas sustancias llamadas prostaglandinas. Cuando te va a bajar, tu cuerpo libera estas hormonas para hacer que el útero se contraiga y pueda expulsar el endometrio (la sangre). El problema es que las muy metiches no se quedan solo en la matriz, se pasan al intestino que está ahí pegadito y hacen que también se mueva de más, provocando que vayas al baño corriendo. Básicamente, tu intestino sufre los mismos cólicos que tu útero, lo que acelera la digestión y afloja el estómago. Para bajarle a la intensidad lo mejor es que, unos días antes de que te toque tu regla, consumas menos grasas, picante, lácteos y café (que de por sí ya estimulan el baño). Puedes platicar con tu médico para tomar algún antiinflamatorio que bloquee las prostaglandinas justo antes de que empiece el dolor; verás cómo tus vueltas al baño disminuyen notablemente.

PREGUNTA

Mi marido siempre se masturba cuando se baña. Me choca que deje batido, no entiendo por qué lo hace, en lugar de pedirme un mañanero. ¿Es compulsión? ¿Qué hago? Silvia S.

RESPUESTA

Lo primero es separar las cosas: que deje el baño hecho un desastre es una falta de higiene y de respeto; ahí sí tienes todo el derecho de pegarle un grito. Pero que se masturbe en la regadera no es ninguna compulsión ni significa que tú no le gustes. La masturbación a solas cumple una función completamente distinta al sexo en pareja: es rápida, no requiere coordinar tiempos, ni complacer a nadie más, ni quedar bien; es simplemente un desahogo físico de cinco minutos bajo el agua calientita. Pedirte un ‘mañanero’ implica que tú estés de humor, que los dos tengan tiempo de despertar y que jueguen con el ritmo del otro. A veces, el hombre solo busca liberar tensión de forma exprés antes de irse a trabajar. No compitas contra su mano ni te lo tomes como un rechazo personal; la masturbación y el sexo con la pareja coexisten perfectamente en una relación sana. Habla con él de manera muy directa: “Amor, haz lo que quieras con tu cuerpo, pero me dejas la regadera limpia, por favor”. Y si quieres más ‘mañaneros’, proponlos tú en los días que tengan tiempo, pero deja que su espacio en la ducha sea su momento a solas.

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