PREGUNTA

Tengo una obsesión con los pies. Podría lamer y chupar dedos bonitos todo el día. A mi exnovia le encantaba usar tacones altos en el dormitorio. Ella entendía mi fetiche, se desnudaba y caminaba por ahí solo con sus tacones de aguja rojos brillantes. Me provocaba y me tentaba hasta que me moría de pasión. Ahora, estoy con una chica nueva y atractiva. Es exitosa e inteligente, solo que se niega a jugar al juego de los zapatos. Me llama pervertido cuando se lo sugiero. Le compro zapatos de tacón alto preciosos, pero no se los pone. ¿Qué tienen de malo los zapatos de tacón sexys? Julio N.

RESPUESTA

Lo que tienes se llama podofilia (fetiche por los pies) y fetichismo de calzado, y no es malo. El problema no son los zapatos, sino que estás intentando meter a tu nueva novia en el molde de tu ex, y estás chocando de frente contra su límite. Para ella, los tacones en la cama representan otra cosa o solo no la hacen sentir cómoda. Llamarte “per - vertido” estuvo mal por parte de ella, porque tu gusto es válido, pero forzarla a ponérselos o insistir está peor. Explícale qué te hace sentir ese juego, qué te transmite. Y, en lugar de obsesionarte con lo que ella no te quiere dar, intenta explorar qué cosas sí la prenden a ella y busquen un punto medio donde ambos ganen.

PREGUNTA

Me da vergüenza tener orgasmos muy rápido con mi novio. Vivimos lejos y me emociono mucho al verlo. Basta con que me penetre para que me vuelva loca. Ojalá pudiera durar más. Hayde R.

RESPUESTA

¡Quién tuviera tus problemas! Mientras medio México anda buscando el mapa del tesoro para poder llegar al orgasmo, tú tienes la fórmula exprés. Quítate la vergüenza ya mismo: lo que te pasa no es una disfunción, es el resultado directo de la tremenda química que tienes con tu novio, sumada a la expectativa y las ganas acumuladas por la distancia. Tu cerebro y tu cuerpo están tan cargados de adrenalina y dopamina al verlo, que el umbral del placer se vuelve supersensible. A los hombres les fascina ver que su pareja goza, así que a tu novio seguro le infla el ego. Pero si tú quieres alargar la fiesta para disfrutar el proceso, el truco está en cambiar el orden de los factores. Prueben la técnica del “semáforo”: cuando sientas que ya vas a llegar, cambien a caricias más suaves o detengan la penetración un momento para que baje la marea, y luego reinician. También puedes intentar llegar al primer orgasmo durante el juego previo (con las manos o la boca); muchas mujeres, después del primer clímax, entran en un periodo donde aguantan más tiempo antes del segundo. Olvida esa idea de que es una carrera de resistencia donde solo cuenta la penetración. Si tú ya tuviste tu clímax y te sientes feliz, la sesión puede continuar con mil juegos más orientados a que él también disfrute. A larga distancia tiene sus reglas y la intensidad es su combustible; abrázalo como una ventaja de su relación y no como un defecto que debas esconder.

PREGUNTA

Acompañé a una amiga a una fiesta de puras mujeres y conecté bien chido con una morra. Pasamos de los besos a las caricias y acabamos en la cama… ha sido el mejor ‘delicioso’ de mi vida. Nunca imaginé sentir tanto. ¿Seré lesbiana? Lorena A.

RESPUESTA

Lorena, antes de que te claves una etiqueta en la frente y te me paniques, relájate: la sexualidad humana no es blanca o negra, es un arcoíris bien amplio. Haber tenido la mejor actividad íntima de tu vida con una mujer no te vuelve automáticamente lesbiana de la noche a la mañana. Lo que sí demuestra es que eres capaz de conectar profundamente con el placer sin importar el género, lo cual apunta más hacia la bisexualidad o la fluidez. A veces, entre mujeres se siente mejor la primera vez porque hay una empatía anatómica natural: ella sabe perfectamente dónde y cómo tocar porque tiene el mismo cuerpo que tú. No te presiones por definirte hoy mismo. Date el permiso de procesar lo que sentiste, disfruta el recuerdo y, si se da la oportunidad de volver a explorar con otra morra, hazlo sin miedo. La identidad se descubre viviendo, no teorizando. Además, quitarte la presión de “encajar” en un bando te permitirá disfrutar mucho más de tus futuros encuentros. Muchas personas pasan años reprimiendo un deseo simplemente porque les da pavor cambiar de círculo social o de etiqueta, cuando el verdadero éxito de la vida sexual es la libertad de sentir. Si lo que experimentaste fue bonito y te hizo vibrar al tope, atesóralo como un hermoso autodescubrimiento y deja que el tiempo acomode las cosas sin prisas.

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