Para vengar la traición de su padrino, Édgar robó un coche, acechó a Francisco y le disparó en cinco ocasiones. Tras matar al santero, el homicida trató de escapar, pero fue detenido por policías de la CDMX.
Édgar se enteró de que su padrino de santería intentaba conquistar a su novia. El engaño quebró la confianza que el hombre había obtenido con los años de relación dentro de la santería.
Por esa traición, el homicida planeó su venganza. Primero robó un automóvil en el que se trasladaría a la colonia Peralvillo, en Cuauhtémoc, donde esperaría a su víctima.
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Casi a las 10:00 de la noche, encontró a Francisco a bordo de un automóvil estacionado en la calle Liszt. Ahí, debajo de las cámaras de vigilancia de un parque de la calle, se acercó al vehículo para disparar en cinco ocasiones contra el santero.
Al verlo caer, Édgar abordó el automóvil robado y aceleró para huir del lugar. Pero las detonaciones alertaron a familiares del hombre, quienes hallaron al padrino herido y, tras confirmarse su muerte, dieron aviso a policías de la ciudad.
Las cámaras de vigilancia y los testigos del crimen ayudaron a los agentes a dar con el homicida. Mientras los familiares del fallecido identificaban el cadáver, los policías detenían al agresor.
Tras ser aprehendido, el hombre fue trasladado a la agencia ministerial, donde se investiga el homicidio y donde declaró que actuó para vengar la traición de Francisco.