Hay sueños que primero necesitan nombrarse para después salir a buscarlos. YUA, cantante de música urbana, llegó a esta entrega de Manos a la Magia con los suyos muy claros: crecer en la industria, llevar sus canciones a millones de personas y pisar escenarios cada vez más importantes.
Para este trabajo se utilizó como elemento principal una pirámide de orgonita colocada sobre una Mano de Fátima, dos símbolos que, dentro de estas prácticas, representan armonización y protección.
Antes de colocar la pirámide, YUA sostuvo la Mano de Fátima entre sus manos y concentró en ella sus intenciones. Su petición fue directa: “Mano de Fátima, actívate para protegerme en el camino artístico, personal y sobre mi futuro”.
Después llegó el turno del fuego con tres cirios naranjas, cada uno destinado a un sueño diferente. El primero fue para abrir caminos y atraer nuevas oportunidades; el segundo, para que su música alcance millones de reproducciones y llegue a más personas, y el tercero estuvo dedicado a conquistar escenarios cada vez más importantes y continuar creciendo dentro de la música urbana.
El naranja fue elegido por su simbolismo relacionado con la creatividad, el entusiasmo, la acción, el éxito y la prosperidad.
Pero YUA no pidió solamente para él. Con las manos dirigidas hacia las veladoras, hizo uno de los decretos más personales de la ceremonia: pidió salud para su familia y que sus canciones encuentren a quienes necesiten sanar el alma y el corazón. También pidió a Dios las oportunidades y los recursos necesarios para seguir desarrollando sus proyectos.
Una vez expresadas todas las intenciones, la pirámide de orgonita volvió a colocarse sobre la Mano de Fátima para cerrar el trabajo y dejar simbólicamente protegidos los caminos que desea recorrer.
YUA tiene una tarea clara: seguir haciendo música, seguir buscando oportunidades y no dejar de trabajar por aquello que quiere conseguir. Como él, tú también puedes poner “manos a la magia”.
Este ritual representa la fe, los deseos y aquello que queremos alcanzar, pero serán el trabajo, la disciplina y la constancia los que permitan convertirlos en realidad.