Cuauhtémoc.– Ayer, miles de personas integrantes de la comunidad LGBTQIA+ salieron a las calles de las principales capitales del mundo a celebrar y manifestarse de manera pacífica por la reivindicación de sus derechos, la igualdad y la visibilidad, entre otras causas que consideran pendientes por parte de los gobiernos y la sociedad civil.
“La fiesta del orgullo” también se llevó a cabo en la Ciudad de México y, por supuesto, la lucha libre no fue ajena a esta movilización.
De acuerdo con los historiadores de este deporte, los registros de la presencia de los luchadores ‘exóticos’ datan del año 1941, cuando surgió Dizzy ‘Gardenia’ Davis, quien es considerado su primer representante. Sin embargo, este personaje era más visto como “amanerado” que abiertamente homosexual.
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El luchador que es considerado “La Madre de los Exóticos” es Rudy Reyna, quien en la década de 1970 encabezó un movimiento del que surgieron Pimpinela Escarlata, Cassandro, May Flowers y otros.
Gracias a su estilo de lucha que combina la técnica, el glamur, los besos y, en algunos casos, las rudezas, “Los Exóticos” han sido aceptados por el público, que los reconoce y admira sin ver sus preferencias sexuales, sino su talento.
Aunque los luchadores de antaño los discriminaban, los elementos del llamado ‘tercer bando’ han logrado dejar huella en el pancracio siendo ellos mismo. Esto ha dado paso a que no solo los gais sean reconocidos; ahora también las lesbianas y las personas trans son muy queridas sin considerarse “Exóticos”.









