“Los verdaderos artesanos del alfeñique nos estamos quedando fuera y con riesgo de sucumbir”, afirma don Fabián Gutiérrez Mendoza, maestro artesano dedicado a la elaboración de este tradicional dulce mexicano, cuya permanencia enfrenta cada vez más dificultades.
El alfeñique se prepara con azúcar, clara de huevo, jugo de limón y grenetina o goma de tragacanto. Con estos ingredientes, los artesanos crean borreguitos, ataúdes, calaveras, puerquitos, panteones, palomas, monjes, catedrales, enchiladas, frutas y una gran variedad de figuras que adornan las ofrendas de Día de Muertos. Sin embargo, este añejo arte corre el riesgo de perderse.
Don Fabián pertenece a una tradición de 16 generaciones dedicadas a fabricar estos dulces. Asegura que su oficio y sus creaciones son 100% artesanales y cuentan con constancias y certificaciones; no obstante, considera que estos reconocimientos no son suficientes, pues la técnica no recibe el valor que merece por parte de la sociedad ni cuenta con el impulso de las autoridades. A ello se suma que cada vez hay menos consumidores interesados en comprar alfeñiques, debido a que muchas personas buscan evitar el consumo de azúcar.
Lee también ¡ÚLTIMA HORA! Detienen a Inés Gómez Mont en Florida tras cinco años prófuga
Más problemas para los artesanos
La misma sensación de abandono e incluso de marginación experimenta don Moisés García Zinzun, otro artesano del alfeñique que tiene su taller en San Mateo Oxtotitlán, cerca de Toluca.
El productor asegura que no reciben apoyos del gobierno estatal y que, además, la necesidad de recuperar la inversión en una artesanía cuya venta se concentra en la temporada de Día de Muertos los obliga a ofrecer sus productos a muy bajo costo a intermediarios. Estos revendedores, posteriormente, duplican el precio al público durante la Feria del Alfeñique, que cada año se instala en los Portales de Toluca.
Don Moisés reconoce que los intermediarios se aprovechan de la necesidad de los productores: “Nos agarran presionados”.
El problema también está relacionado con el tiempo y el esfuerzo que exige la elaboración de estas figuras. El proceso es laborioso y puede extenderse durante gran parte del año, aunque la comercialización se concentra principalmente en la temporada de muertos.
Don Moy, quien explica que no tiene una producción a gran escala, comienza a trabajar desde febrero para tener listos sus alfeñiques en los meses previos a Día de Muertos.
En contraste, don Fabián cuenta con una producción destinada también a mayoristas. Sus dulces no sólo se comercializan en su localidad y en los Portales de Toluca, sino que llegan a mercados como Jamaica, Sonora, La Merced y Reforma. Por ello, su actividad se mantiene durante todo el año, con la participación de su familia, y apenas se toma dos o tres semanas de descanso en noviembre.








