CIUDAD DE MÉXICO.- “Carlitos”, como era llamado por sus familiares, amigos, vecinos y comensales, pasó por de la taquería en la que trabajaba desde hace varios años. Él fue una de las dos personas que murieron por la explosión ocurrida la tarde del viernes en la colonia Minas de Cristo, de la alcaldía Álvaro Obregón.

Ayer por la tarde, el cortejo fúnebre con sus restos se detuvo algunos segundos en la esquina de la taquería “La Bajadita”. que la carroza pasara por ahí rumbo al panteón.

En medio del llanto, los presentes lanzaron una porra a “Carlitos”, de 45 años, y algunos motores de motocicleta rugieron para darle el último adiós. Posteriormente, la carroza siguió su camino al cementerio. decenas de personas la seguían con flores y algunas mujeres mostraban una playera del Guadalajara, equipo al que seguía Carlos.

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Hasta este domingo, la zona de la explosión permanecía acordonada y los predios destruidos tenían tapiales, y se comenzaría con la demolición de cuatro inmuebles que resultaron dañados.

¿Dónde se originó la fuga de gas?

Juan Manuel González también trabajaba en la taquería afectada y precisó que la fuga de gas que desencadenó la explosión se originó en una casa aledaña y no en el establecimiento, que desde hace más de cuatro décadas ofrecía tacos para todos los gustos.

Comentó que el día de la explosión, pues “no le tocaba”, ya que salió unos minutos de la taquería y fue en ese momento cuando se escuchó la explosión.

“No sé si afortunadamente o desgraciadamente no me tocaba. Pero a mí no me pueden decir que la explosión fue en el puesto de tacos. ¿Por qué? Porque al puesto la explosión lo recorrió, no lo deshizo”.

Además, relató, con lágrimas en los ojos, que al regresar al local vio a su sobrino Carlos en el suelo junto a otra persona. La escena la calificó como desgarradora y argumentó que quiso ayudarlos, pero ya no lo dejaron hasta el arribo de las autoridades.

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