PREGUNTA

Le quiero comprar lencería coqueta, de encaje, a mi novia, porque siempre trae chones de abuelita. Ella jura que su ropa interior es más cómoda y, además, no le provoca ronchas o infecciones, que no hay nada como el algodón. ¿Será? Pancho H.

RESPUESTA

Tu novia tiene toda la razón. La piel de la vulva es hipersensible y la transpiración necesita salir para evitar la acumulación de humedad. La lencería de encaje, encaje sintético o poliéster, no deja respirar la zona, atrapa humedad y provoca fricción, lo que detona infecciones por hongos (como candidiasis), bacterias o dermatitis por contacto. Los chones de abuelita o prendas de algodón son la recomendación número uno de los ginecólogos porque absorben la humedad natural y no irritan la piel delicada de los labios genitales. Si quieres regalarle lencería coqueta sin arriesgar su salud, busca un punto medio: compra lencería de encaje que tenga el puente (la zona que toca directamente la vulva) de 100% algodón o usen la lencería sintética solo durante el juego previo y retírenla antes de dormir o para el uso diario. Así combinan el juego visual sin poner en riesgo su salud íntima.

PREGUNTA

Holi, para mi sorpresa me conseguí un novio que tiene el pene curveado hacia abajo. Nunca me había tocado uno así, muchos dicen que eso es una virtud pues es mas fácil llegar al punto G. ¿Cómo puedo sacarle jugo a su atributo para llegar mejor al orgasmo? Ana P.

RESPUESTA

Ana, ¡qué buena sorpresa te llevaste! Una curvatura hacia abajo no solo es totalmente normal (mientras no le cause dolor a él al erguirse), sino que es una excelente anatomía para estimular zonas con muchas terminaciones nerviosas. Aunque la pared anterior de la vagina (donde se ubica el punto G) se beneficia más con curvas hacia arriba en la posición tradicional, un pene curvo hacia abajo es perfecto para la estimulación por la espalda o penetración posterior. Para sacarle el máximo jugo a su “amigo con chanfle”, la mejor posición es hacerlo de “perrito”(de hincados) o acostada boca abajo (con una almohada debajo de tu cadera para elevarla). En estas posturas, la curva del pene se amolda de forma natural contra las paredes internas de tu vagina, logrando una fricción mucho más placentera y profunda sin hacer posturas raras. Recuerden usar un buen lubricante a base de agua e incorporar la estimulación directa de tu clítoris con la mano o un juguete durante la penetración. La anatomía ayuda bastante, pero el orgasmo completo se alcanza sumando el roce del clítoris.

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