Contra todo pronóstico, los instalados en la zona centro de la CDMX sobrevivieron a cinco concentraciones masivas a un mes medio de haber sido inaugurados como para albergar el .

En mayo pasado, este diario visitó los llamados “ajolobaños” y en ese recorrido recogió testimonios de usuarios que presagiaban que el mobiliario sería vandalizado en pocos días, y más durante los festejos de la afición por los triunfos de la Selección Mexicana.

Sin embargo, un mes y medio después de iniciar su operación, los módulos de Liverpool, Sevilla y cerca del Monumento a la Revolución, permanecen impecables pese a que en esa área, además de las celebraciones, se realizaron concentraciones como la Marcha del Orgullo LGBT+ y la proyección del último partido del Tri en el Mundial.

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Al exterior de las cabinas, salvo por algunas pequeñas calcomanías adheridas, están en buenas condiciones. Foto: Alberto González / EL GRÁFICO
Al exterior de las cabinas, salvo por algunas pequeñas calcomanías adheridas, están en buenas condiciones. Foto: Alberto González / EL GRÁFICO

Sin sacar el cobre

Alejandro, un empleado de un restaurante en la Zona Rosa contó que “los días de los festejos de los partidos de México no había nadie cuidándolos y, a pesar de eso, la gente se comportó bien”.

En uno de estos baños, personal de limpieza de una empresa privada, señaló que al menos tres veces al día pasan a lavarlos; “nos dividimos tres turnos: de 7 a 3 de la mañana, de mediodía a 8 de la noche y de 2 de la tarde a 10 de la noche y nos dividimos los siete baños que ya operan.

“Ya uno entra, nos dan la llave, le echamos su jabón y su Fabuloso a las paredes, piso y a las tazas, y le tallamos. Hasta eso no te encuentras con que estén con popó afuera ni nada. Una sola vez me pasó en el de Balderas, pero que sea a cada rato, no”, contó la empleada.

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Personal de limpieza de una empresa privada, señaló que al menos tres veces al día pasan a lavarlos. Foto: Alberto González / EL GRÁFICO
Personal de limpieza de una empresa privada, señaló que al menos tres veces al día pasan a lavarlos. Foto: Alberto González / EL GRÁFICO

Al entrar a estos baños, efectivamente se trata de un espacio limpio, con agua, jabón y papel higiénico; la excepción fue el que está cerca de Plaza de la República, pues el retrete estaba sucio y el cesto al tope.

Al exterior de las cabinas, salvo por algunas pequeñas calcomanías adheridas, están en buenas condiciones, sin pintas ni otros daños.

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