El cambio de imagen urbana impulsado por el gobierno de Clara Brugada ya comenzó a generar debate en redes sociales y entre especialistas en movilidad. La decisión de pintar puentes peatonales, barandales y parte de la infraestructura urbana de color morado despertó críticas por un tema que va más allá de lo estético, la seguridad vial.
Y es que, aunque para muchos el color puede parecer un simple detalle visual o parte de una identidad institucional, en ingeniería vial los colores cumplen funciones específicas relacionadas con la prevención de accidentes y la visibilidad.
Lee también:
Especialistas en movilidad y urbanismo recuerdan que el amarillo no se utiliza por casualidad en calles, puentes o zonas de riesgo. Se trata de un color asociado internacionalmente con advertencia y precaución.
Además, este color suele emplearse en barandales, esquinas, columnas y uniformes de trabajadores por su alta visibilidad, especialmente durante la madrugada o en condiciones de lluvia.
La discusión también volvió a poner sobre la mesa la NOM-034-SCT2/SEDATU-2022, una Norma Oficial Mexicana que regula la señalización y los dispositivos para el control del tránsito en calles y carreteras del país.
Esta normativa establece criterios técnicos relacionados con:
Aunque la NOM-034 no establece literalmente que todos los puentes o barandales deban ser amarillos, sí prioriza que los elementos urbanos tengan alta visibilidad y permitan advertir riesgos a conductores y peatones.
Especialistas explican que el amarillo es utilizado en ingeniería vial porque es uno de los colores más visibles tanto de día como de noche, además de que ayuda a identificar obstáculos rápidamente.
Por ello, urbanistas y expertos en movilidad consideran que sustituir colores preventivos por tonos oscuros o institucionales podría dificultar la percepción visual, especialmente durante lluvias, neblina o en horarios nocturnos.
Las críticas resurgieron porque anteriormente la Ciudad de México cambió los tradicionales uniformes amarillos de trabajadores de limpieza por prendas color guinda.
Tras esa modificación, organizaciones y ciudadanos denunciaron que los empleados eran menos visibles durante jornadas nocturnas o en avenidas con poca iluminación, situación que incluso coincidió con accidentes y atropellamientos registrados en distintos puntos de la capital.
Para especialistas, sustituir colores fluorescentes o preventivos por tonos oscuros podría representar un riesgo real en términos de movilidad.
La discusión se intensificó en plataformas como X y TikTok, donde cientos de usuarios cuestionaron si una ciudad debe privilegiar la imagen institucional o mantener estándares visuales pensados para prevenir accidentes.
Mientras algunos defendieron la renovación estética impulsada por la administración capitalina, otros señalaron que la seguridad vial “no debería politizarse”.
Frases como “la seguridad vial debe ser daltónica ante la política” y “el amarillo salva vidas” comenzaron a viralizarse entre quienes cuestionan los cambios.
Hasta el momento, el Gobierno capitalino no ha emitido una postura específica sobre las críticas relacionadas con el uso de colores institucionales en infraestructura urbana.