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En el Día de las Madres solemos hablar del amor humano… pero en la naturaleza, la maternidad alcanza niveles que parecen sacados de otro mundo. Hay madres que soportan frío extremo, recorren kilómetros, ayunan meses o incluso ponen en riesgo su vida para proteger a sus crías.
Desde la resistencia del pingüino emperador, hasta la entrega total del pulpo, pasando por la inteligencia del orangután y la protección del canguro, este conteo reúne a algunas de las madres más extraordinarias del reino animal. También destacan la fuerza de la osa polar, la ternura del koala y el poderoso vínculo de las elefantes.
Historias que no solo sorprenden, sino que nos recuerdan algo esencial: ser madre, en cualquier especie, significa cuidar, proteger y darlo todo… incluso cuando nadie está mirando.
KOALAS / REGAZO DE AMOR
Son marsupiales dedicados que protegen a sus crías ("joeys") en una bolsa durante seis meses tras nacer del tamaño de una alubia.
Esta tarea no le quita el sueño a la mamá koala ya que esta pasa 22 horas al día durmiendo para ahorrar energía.

Alimentan a sus hijos con una papilla especial de heces para transferir bacterias necesarias para digerir el eucalipto. Luego, la cría viaja en el lomo de la madre otros seis meses.
PINGÜINAS EMPERADOR / GRAN SACRIFICIO
En uno de los climas más extremos del planeta, después de poner un huevo, la madre pingüino emperador lo deja con un macho quien protege la frágil cáscara ante los elementos.
Posteriormente, la madre viaja hasta 50 millas para llegar al océano y pescar.

Más tarde regresa al sitio de incubación para alimentar al polluelo recién nacido. Usando la calidez de su propia bolsa de cría, la madre mantiene al polluelo caliente y seguro.
PULPOS / DEVOCIÓN EXTREMA
Cuando una madre pulpo pone sus huevos, que son entre 50 y 200 mil comienza una de las pruebas más extremas: deja de comer para vigilarlos constantemente, limpiarlos y protegerlos de depredadores.
Para mantener el hambre a raya, es capaz de comerse uno de sus tentáculos.

Puede pasar semanas —incluso meses— sin alimentarse. Muchas mueren justo cuando sus crías nacen. Literalmente, lo da todo.
BALLENAS JOROBADAS / VIAJE EN EQUIPO
Son animales que se caracterizan por viajar solos. Únicamente tienen compañía cuando dan a luz. Las madres llevan a sus crías a la superficie para que respiren por primera vez y después permanecerán junto a ellas el resto del año.
A lo largo de esta época, las madres les enseñarán cómo aletear con su cola.

Su vínculo es tan grande que a menudo se han observado ejemplares “tocándose las aletas” como si de una muestra de afecto se tratara.
OSAS POLARES / PROTECTORAS
Siempre están al pendiente de sus crías. Por lo general dan a luz a dos cachorros gemelos que permanecen con ella durante unos dos años, mientras aprenden cómo sobrevivir en el clima frío.
Para protegerlos de los elementos, las madres cavan profundamente en la nieve creando un refugio. Normalmente, las mamás dan a luz entre noviembre y enero y mantienen a los cachorros calientes y sanos brindándoles calor corporal y leche.

Después, los cachorros salen de la guarida entre marzo y abril para acostumbrarse a las temperaturas exteriores antes de aprender a cazar.
ORANGUTÁN / FUERTE VÍNCULO
Durante los primeros dos años de vida, las crías de orangutanes dependen completamente de sus madres para alimentarse y transportarse.
Las mamás permanecen con sus crías durante seis a siete años, enseñándoles dónde encontrar alimento, qué y cómo comer, y también cómo construir un refugio para dormir.

Se sabe que los orangutanes hembra “visitan” a sus madres hasta cumplir 15 o 16 años de edad.
GUEPARDAS / LAS MEJORES MAESTRAS
Generalmente dan a luz entre dos y seis cachorros, los cuales crían en aislamiento.
La mamá les mueve sus desechos cada cuatro días para evitar que se acumulen olores que puedan ser rastreados por los depredadores.

Después de haberlos entrenado durante 18 meses para cazar, los cachorros guepardo finalmente dejan a sus madres.
CANGURAS / MULTIFUNCIONAL
Además de llevar a sus adorables crías en curiosos bolsillos, estos animales poseen características sorprendentes.
Las hembras tienen tres vaginas, pueden pausar su embarazo y hasta producir dos tipos de leche al mismo tiempo para alimentar a sus crías según sus necesidades.

Su famosa bolsa es un auténtico sistema de supervivencia. Ahí, las crías crecen protegidas, se alimentan y se resguardan del peligro. Ante cualquier amenaza, mamá abre el refugio… y el pequeño salta de inmediato a un lugar seguro.
ELEFANTAS AFRICANAS / MANADA AL RESCATE
Los elefantes viven en una sociedad matriarcal, por lo que otras hembras del grupo social ayudan a una cría a ponerse de pie después de nacer y le enseñan cómo amamantar.
Durante sus primeros años las crías aprenderán todo lo necesario de su madre como buscar alimento, aprender lo que es comestible y a fabricar y utilizar diferentes tipos de herramientas.

Su memoria y vínculo son tan fuertes como su tamaño.
COCODRILOS DEL NILO
Aunque parezca extraño, tienen un gran instinto maternal. Las hembras vigilan de cerca sus nidos hasta que las crías eclosionan.

Después de desenterrar a sus crías las protegen de los depredadores a lo largo de meses.








