A lo largo de la historia de los Mundiales de futbol han ocurrido momentos inolvidables dentro de la cancha, pero también existen historias sorprendentes fuera de ella. Una de las más increíbles tiene como protagonista a un perro mestizo llamado Pickles, quien pasó de ser una mascota común a convertirse en un héroe nacional después de encontrar la Copa del Mundo que había sido robada en Inglaterra.
Todo ocurrió en 1966, apenas unos meses antes de que arrancara la Copa del Mundo que se celebraría en territorio inglés. En aquel entonces, el trofeo que se entregaba al campeón no era el que conocemos actualmente, sino la famosa Copa Jules Rimet, una estatuilla de oro que representaba uno de los objetos más valiosos y emblemáticos del futbol mundial.
La Copa del Mundo que fue robada en 1966
El 20 de marzo de 1966, la Copa Jules Rimet formaba parte de una exhibición pública en el Central Hall de Westminster, en Londres. Miles de aficionados acudían para admirar el trofeo que semanas después sería levantado por la mejor selección del planeta.
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Sin embargo, la tranquilidad terminó de golpe cuando los organizadores descubrieron que la copa había desaparecido.
Los ladrones aprovecharon un descuido en la vigilancia, ingresaron al edificio y lograron sacar la estatuilla de su vitrina sin que nadie lo notara, pues evadieron la seguridad de tal forma, que ni las alarmas se activaron. La noticia causó un enorme escándalo en Inglaterra y rápidamente se convirtió en un caso de interés nacional.
La policía británica, incluyendo Scotland Yard, inició una intensa investigación para recuperar el trofeo antes del inicio del Mundial. Incluso se ofreció una recompensa de miles de libras a quien proporcionara información que ayudara a encontrarlo.
Durante varios días no hubo pistas claras. Aunque un hombre llamado Edward Betchley fue detenido tras intentar negociar la devolución de la copa a cambio de dinero, las autoridades nunca lograron recuperar el trofeo por esa vía.
¿Quién encontró la Copa del Mundo robada en 1966?
Cuando parecía que el misterio continuaría sin resolverse, ocurrió algo totalmente inesperado.
El 29 de marzo de 1966, David Corbett salió a pasear a su perro Pickles por una zona residencial del sur de Londres, como lo hacía habitualmente.
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Durante el recorrido, el perro comenzó a olfatear un paquete envuelto en papel periódico que se encontraba debajo de unos arbustos. Al principio parecía un objeto cualquiera abandonado en la calle, pero Corbett decidió revisarlo.
La sorpresa fue enorme, pues dentro del paquete se encontraba nada menos que la Copa Jules Rimet que había vuelto loca a la policía de todo un país durante más de una semana.
Sin perder tiempo, Corbett llevó el trofeo a la estación de policía más cercana. Después de verificar su autenticidad, las autoridades confirmaron que se trataba de la copa robada.
Pickles el perro que encontró la Copa del Mundo robada en 1966
La noticia recorrió el planeta. Pickles pasó de ser un perro desconocido a una celebridad internacional.
Su imagen apareció en periódicos, revistas y programas de televisión. Además, recibió varias medallas honoríficas y reconocimientos por su inesperada hazaña.
David Corbett recibió la recompensa económica ofrecida por las autoridades, mientras que Pickles obtuvo un premio aún más especial: alimento gratuito para perros durante el resto de su vida.
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Incluso fue invitado a eventos relacionados con la selección inglesa y participó en algunos festejos oficiales después de que Inglaterra conquistara el Mundial de 1966, el único título mundial que ha ganado hasta la fecha.
El destino final de la Copa Jules Rimet
Tras aquel incidente, la Copa Jules Rimet siguió siendo utilizada hasta el Mundial de 1970, cuando Brasil se convirtió en el primer país en ganarla tres veces y obtuvo el derecho de conservarla de manera permanente.
Pero la historia del trofeo todavía guardaba un capítulo más de misterio.
En 1983, la copa fue robada nuevamente, esta vez en Río de Janeiro. A diferencia de lo ocurrido en Inglaterra, nunca pudo ser recuperada. Las investigaciones apuntaron a que fue fundida y vendida en el mercado negro, por lo que desapareció para siempre.
Sin embargo, la leyenda de Pickles continúa viva. Décadas después, sigue siendo recordado como el perro que encontró el trofeo más importante del futbol mundial y evitó uno de los mayores escándalos en la historia de los Mundiales.











