Una llamada telefónica obligó a Christian Uriel a salir de su vivienda en .

Afuera, lo esperaban los homicidas que

Ayer por la madrugada, el hombre de 35 años se encontraba en su domicilio, en la colonia San Lorenzo Tezonco.

Antes de las 2:00 de la mañana, el teléfono celular de Christian Uriel sonó. Era, según su mamá, una voz de hombre que le pedía que saliera de su domicilio para encontrarse con la persona.

Tras recibir la indicación, sin ninguna duda Christian Uriel salió del número 12 de la calle Puerta de Ávila para encontrarse con quien le había llamado.

Minutos después de que el joven saliera de su casa, vecinos y familiares escucharon las detonaciones.

Para indagar qué había ocurrido, salieron de la vivienda y encontraron el coche de Christian baleado y con las puertas abiertas.

Mientras a unos pasos del vehículo, vieron a Christian tirado y ensangrentado.

FUSILADO

Los familiares de la víctima intentaron ayudarlo, pero al ver que no reaccionaba, dieron aviso a policías y paramédicos que llegaron al sitio solo para confirmar que el hombre de 35 años había muerto por los disparos que recibió en la cabeza y el abdomen.

Ante los agentes que atendieron el caso, la familia del hombre informó que él se dedicaba a la venta de lechugas en la Central de Abasto.

Además, tenía una relación de 11 años con una mujer, con quien tuvo dos hijos, y otra relación de meses con otra mujer.

Con el archivo delincuencial de la policía, se supo que Christian permaneció en Reclusorio Oriente por el delito de portación de arma.

Alrededor y dentro del vehículo, los peritos hallaron siete casquillos de un arma 9 mm.

También solicitaron las imágenes de las cámaras de vigilancia de la calle y de domicilios aledaños a la casa del fallecido, para analizar cómo ocurrió el crimen y poder dar con los responsables del ataque.

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