Katmandú.— Bajo un alud de tierra y lodo hay restos de personas y poblaciones destruidas en Nepal y el Tíbet, mientras elementos de rescate buscan sobrevivientes, y también cadáveres, entre los escombros.
Aunque los pobladores aún no digieren la tragedia, externan su temor de que una nueva riada los golpee, ya sea de día, noche o madrugada, porque saben que el desenlace puede ser fatal, así como devastador.
Esa zozobra no es fortuita e incluso científicos secundan que esta catástrofe puede repetirse, como la catedrática de Glaciología y Geología Glacial de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), Bethan Davies, quien declaró que la zona del Himalaya se calienta rápido.
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Este fenómeno es “particularmente acelerado” en las áreas glaciares por encima de los 4 mil metros, lo que está causando “balances de masa glaciar fuertemente negativos”, afirma.
Advertidos. Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas avisaban en un informe en 2023 de que se producirían más avalanchas, deslizamientos de tierra o inundaciones en unas montañas que albergan 200 lagos glaciares, que se consideran peligrosos por el riesgo de inundaciones repentinas.
Expertos del Ministerio chino de Recursos Naturales determinaron mediante imágenes de satélite que el desastre se originó por el desprendimiento de una masa de hielo en una zona glaciar de Nepal.
Autoridades de Nepal y China reportan más de 390 fallecidos, más de mil 400 desaparecidos, incluyendo 517 turistas extranjeros, originarios de más de 30 países.
También se reporta que 10 mil familias del país necesitan ayuda urgente. Mientras tanto, buscan rescatar decenas de cadáveres que fueron arrastrados varios kilómetros.