La Habana.– La crisis eléctrica en se ha convertido en una emergencia para el sistema de salud. Con una muy por debajo de la demanda, los apagones programados continúan en gran parte de la isla y mantienen bajo presión a hospitales, clínicas y otros servicios esenciales.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió que más de 100 mil personas, entre ellas 11 mil niños, siguen en espera de una cirugía. A ello, se suman más de 32 mil mujeres embarazadas que enfrentan mayores riesgos por la falta de electricidad, transporte y equipos de diagnóstico, además de miles de pacientes con cáncer, enfermedades crónicas y personas que requieren hemodiálisis o radioterapia.

La situación se agravó el lunes tras el apagón nacional. El corte también afectó el suministro de agua y dificultó actividades básicas como la preparación de alimentos.

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Especialistas advierten que la crisis energética se ha intensificado en los últimos meses por las fallas en las plantas termoeléctricas y la escasez de combustible, lo que ha obligado a aplicar prolongados cortes de energía en distintas regiones del país y ha complicado aún más la atención médica.

En medio de la emergencia, el gobierno cubano volvió a exigir en la ONU el levantamiento del embargo de Estados Unidos, al asegurar que las sanciones agravan la crisis energética. Washington rechazó esa versión y responsabilizó al régimen por el deterioro económico y social de la isla, mientras la mayoría de los países miembros respaldó la petición de La Habana para poner fin al embargo.

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