PREGUNTA

Llevo un mes viviendo con mi novio y le estamos dando duro al catre casi diario. El problema es que ya van dos veces que me da una infección de orina horrible con ardor y ganas de ir al baño a cada rato. ¿Es coincidencia o tener ganas de aquellito me está enfermando? Kari I.

RESPUESTA

Estás pasando por lo que en medicina llamamos la “cistitis de la luna de miel”. No significa que tu pareja te haya pegado alguna enfermedad de transmisión sexual, sino que el ritmo intenso y la fricción constante de la penetración empujan las bacterias que viven en tu piel o en el ano hacia la entrada de la uretra. Como la uretra en las mujeres es súper cortita (mide como 4 centímetros), esas bacterias suben fácil a la vejiga y provocan esa molesta inflamación con ganas de orinar a cada rato. Para cortar este ciclo sin apagar la pasión, hazte el hábito de ir a orinar SIEMPRE en los primeros 10 minutos después de tener intimidad; el chorro de orina funciona como una manguera que lava y saca cualquier bacteria colada. Además, usen bastante lubricante a base de agua para reducir el roce y tomen mucha agua durante el día. Si el dolor sigue, ve al doctor por un antibiótico rápido antes de que suba a los riñones.

PREGUNTA

El otro día me desperté a mitad de la noche teniendo un orgasmo súper intenso. Me dio pena con mi esposo, porque ni siquiera estaba soñando con él…¿Es normal que a las mujeres nos dé un orgasmo durmiendo o qué me pasó? Gaby L.

RESPUESTA

Gaby, quítate la culpa, a las mujeres también les da lo que coloquialmente se conoce como sueños húmedos u orgasmos nocturnos, y es algo 100% involuntario y súper sano. Durante la fase REM del sueño (cuando el cerebro está activo soñando), el flujo sanguíneo aumenta en todo el cuerpo, provocando que la vulva y el clítoris se hinchen de sangre exactamente igual que cuando te estás excitando despierta. A veces, el simple roce de la pijama, las cobijas o el movimiento de las piernas en esa fase de alta lubricación es suficiente para desencadenar las contracciones del clítoris y llevarte al clímax sin que tú lo controles conscientemente. Y sobre la persona que aparecía en tu sueño, el cerebro dormido solo junta recuerdos, caras o estrés acumulado; no significa que estés traicionando a tu esposo ni que desees a alguien más en la vida real. Disfruta sin darle vueltas, es una señal de que tus nervios, tus hormonas y tu circulación están funcionando. Tómalo como una prueba de que tu respuesta sexual está al cien y de que la mente no pide permiso para sentir placer. Si quieres sacarle provecho despierta, platícalo con tu pareja o aprovecha esa energía matutina para arrancar el día.

PREGUNTA

Se nos acabó el lubricante a medianoche y a mi pareja se le hizo fácil usar aceite de bebé y tantita vaselina. La pasamos rico, pero al día siguiente amanecí con un flujo raro y mucha comezón. ¿Tuvieron que ver esos aceites? Estefanía D.

RESPUESTA

Tuvieron todo que ver. Usar aceites de cocina, aceite de bebé, vaselina o crema corporal como lubricante es un error supercomún que sale muy caro. Esos productos no están formulados para las mucosas humanas: sofocan la piel de la vagina, alteran el equilibrio de la flora bacteriana y crean una capa pegajosa que es el nido perfecto para que se multipliquen los hongos (candidiasis) y las bacterias. Por si fuera poco, si estaban usando condón de látex, los aceites degradan el látex en menos de 60 segundos, haciéndole poros o rompiéndolo sin que se den cuenta, lo que deja la puerta abierta a embarazos e infecciones. Si se les vuelve a acabar el lubricante, es mil veces mejor parar la penetración, enfocarse en el oral, usar saliva o recurrir a la estimulación manual. Corre a la farmacia por un óvulo vaginal para tratar la infección y cómprense un buen lubricante a base de agua para tener siempre a la mano

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