PREGUNTA
Salgo con una morra que me encanta, pero está bien peluda. La primera vez que lo hicimos iba yo bien animado, hasta que la vi desnuda y descubrí que tiene una selva ahí abajo. Aunque la pasamos bien, su vello me agüita. ¿Qué puedo hacer? ¿Le pago el láser? Ayuda. Pepe F.
RESPUESTA
Se vale que tengas preferencias sobre lo que te resulta atractivo en la cama, pero hay que abordar el tema con mucho tacto. El vello púbico protege la zona íntima contra bacterias y fricción, y la decisión de mantenerlo, recortarlo o depilarlo es súper personal. Llegar de golpe ofreciéndole “pagarle una sesión de depilación” puede sentirse como un juicio agresivo, generando inseguridad o rechazo. La mejor es platicarlo medio casual, hablando desde sus gustos sin imponer ni avergonzar. En un momento de conversación tranquila y afectuosa fuera de la cama, puedes compartir tus preferencias: "Me encantas y disfruto muchísimo estar contigo; admito que en la intimidad a mí me atrae un estilo más recortado o bajito. ¿No te gustaría así?”. Escucha su opinión; si ella prefiere mantener su vello, te tocará evaluar si tu preferencia está por encima de todo lo chido que sientes por ella. Si está abierta a probar cambios, pueden explorar alternativas como recortarlo un poco, siempre desde el consentimiento y el deseo de sumar al juego erótico de ambos.
PREGUNTA
Soy una vergüenza. Acepté entrarle a un trío y a la hora de la hora no conseguí tener una erección, no pude ni penetrar a ninguna de las chavas y ellas prefirieron darse placer solas. La pasaron chido, pero sin mí. Tomás G.
RESPUESTA
Quítate de la cabeza la idea de que eres una vergüenza; lo que te ocurrió es un fenómeno psicológico y fisiológico común llamado ansiedad de ejecución. Someterte a la presión de tener que cumplir al doble frente a dos personas activa tu sistema nervioso, liberando adrenalina, la cual contrae los vasos sanguíneos y bloquea la erección, sin importar cuánto deseo sientas. En los encuentros con más de una persona, el cerebro suele ponerse en un modo de alerta y pensar (“¿lo estaré haciendo bien?”, “¿se estarán aburriendo?”), lo cual es el enemigo número uno de la respuesta erótica. Para superar este momento, lo principal es no aislarte ni castigarte. Si vuelves a tener una oportunidad similar o una cita en pareja, enfócate en el placer sensorial sin poner la penetración como la única meta obligatoria. Regresa a lo básico: caricias, masajes y juegos sin la prisa de "rendir". Cuando le quitas a tu mente la obligación de responder con una erección perfecta.
PREGUNTA
Mi novio y yo vamos a tener relaciones por primera vez y ninguno de los dos lo ha hecho antes. ¿Tenemos que cuidarnos si somos vírgenes? ¿Qué es mejor para empezar, el condón o las pastillas anticonceptivas? Dina E.
RESPUESTA
Sí, Dina tienen que cuidarse desde el primer encuentro. Aunque ambos sean “vírgenes”, la posibilidad de un embarazo ocurre en el momento en que hay penetración y eyaculación durante los días fértiles, sin importar si es la primera o la milésima vez que tienen sexo. El condón masculino de látex es la mejor opción para empezar. La razón es simple: el preservativo es el único método que ofrece doble protección, previniendo tanto un embarazo no planeado como la transmisión de infecciones (las cuales a veces se transmiten por contacto con piel o mucosas previa a la vida sexual). Además, es accesible, fácil de usar y no altera los ciclos hormonales mientras van conociendo su cuerpo. Las pastillas anticonceptivas son efectivas para evitar embarazos, pero requieren ser recetadas tras una valoración médica. Y si son tan nuevecitos en el tema, lo ideal es practicar la colocación del condón con calma antes del encuentro y usar lubricante





