PREGUNTA
Tengo casi 28 años casado con mi esposa. Ella tiene 57 y yo 54. La amo y ella a mí, nos llevamos increíble, pero desde la menopausia se le apagó el deseo y le duele la penetración, por lo que no le interesa el sexo. Yo sigo teniendo deseo y atracción por ella. Le digo que busque asesoría de su ginecólogo porque lo más seguro es que sea un problema hormonal, pero no le interesa. Creo que está más cómoda sin sexo. Hemos encontrado algunos juegos donde ella participa, me ayuda y yo me masturbo y así la vamos pasando. Pero siempre es porque yo lo pido. ¿Mi futuro será ser un viejito masturbador o hay forma de que recupere las ganas? Reynaldo R.
RESPUESTA
Rey, lo que le pasa a tu esposa no es falta de amor ni flojera. La caída dramática de estrógenos provoca la atrofia de los tejidos vaginales, perdida de elasticidad y falta de lubricación, haciendo que la penetración sea muy dolorosa (dispareunia). Es completamente lógico que se le apague el deseo: el cerebro humano cancela el apetito sexual cuando asocia el contacto íntimo con dolor físico. La cuestión no es resignarte a la masturbación en soledad ni presionarla; habla con ella y dile con todo tu amor que no buscas forzar el sexo, sino que te preocupa su salud y su confort. Insiste en sugerir una cita ginecológica, dile que sabes que existen estrógenos locales en crema u óvulos, así como hidratantes vaginales con ácido hialurónico. Cuando el dolor desaparece gracias al tratamiento médico, la barrera del miedo se derrumba y la respuesta erótica puede volver a despertar gradualmente. Abran el abanico de la intimidad a otras formas de placer donde no haya penetración dolorosa (masajes, caricias eróticas, uso de juguetes), garantizando que ella también sienta placer y no lo perciba como una "tarea" para complacerte.
PREGUNTA
Dejé a mi ex en marzo porque mis amigos decían que era muy feo y ‘desentonaba’ conmigo y con el grupo. La verdad no era muy agraciado, pero en la cama hacía maravillas. El último chico con el que salí era guapo, pero nunca me hizo llegar al clímax ni una sola vez, pero el feo me hacía gemir y retorcerme de placer. Sé que se siente solo, pero lo traté muy mal por dejarme llevar. ¿Cómo puedo volver a contactar con él cuando lo hice sentir tan mal? Dulce G.
RESPUESTA
Amiga, sí, la regaste y este tropezón te deja una lección muy clara: la belleza no garantiza la química ni la satisfacción en la cama, y dejar que la opinión de tus amigos dirija tus decisiones de pareja suele terminar en arrepentimiento. Valoraste más la aprobación social que la conexión real y el placer que disfrutabas con él, y al hacerlo le causaste un daño que no se borra fácilmente. Si estás considerando buscarlo, la única forma ética de hacerlo es desde la humildad absoluta y pidiendo una disculpa sincera, sin asumir que él va a estar esperándote ni corriendo a tus brazos solo porque lo llames. Búscalo a solas, reconoce el error y dile la verdad: “Me dejé llevar por comentarios superficiales, me equivoqué feo al tratarte así y me doy cuenta del valor que tenías en mi vida. Me encantaría pedirte perdón de frente”. Prepárate para la posibilidad de que él te batee y no quiera regresar. Si te da una segunda oportunidad, el compromiso debe ser proteger tu relación de las opiniones ajenas y darle el lugar que merece. Si decide no volver, toma esta experiencia como un aprendizaje para valorar a las personas por cómo te tratan y cómo te hacen sentir, no por la percha.
PREGUNTA
Mi gine me recomendó ponerme un DIU, pero una conocida me juró que su bebé nació con el DIU en su manita. Estoy aterrada. ¿Eso es posible? ¿No que el DIU es súper seguro? Ana L.
RESPUESTA
Ana, cálmate, por favor; en los rarísimos casos en los que ocurre un embarazo con el DIU colocado (menos del 1%), el dispositivo queda atrapado entre la pared del útero y la bolsa amniótica o la placenta, fuera del saco donde crece el bebé. Al momento del parto, el DIU sale expulsado junto con la placenta o la bolsa, y a veces se coloca cerca del bebé para la foto, pero es casi imposible que el feto lo “agarre” dentro del vientre. El DIU (ya sea el de cobre o el hormonal) es uno de los métodos anticonceptivos más seguros y eficaces que existen en la medicina moderna, con una tasa de efectividad superior al 99%. Su mecanismo de acción impide que los espermatozoides lleguen al óvulo o altera el endometrio para evitar la fecundación. Los fallos en el DIU suelen ocurrir únicamente si el dispositivo se descoloca o se expulsa sin que la mujer lo note en los primeros meses. No permitas que las anécdotas exageradas te generen miedo infundado sobre tu salud reproductiva. El DIU es una excelente opción de larga duración; lo único que necesitas es acudir con tu ginecólogo para una colocación adecuada y realizarte una revisión ultrasonográfica al mes de puesto para confirmar que esté en la posición perfecta.





