PREGUNTA

No tenía ni idea de que a mi mejor amiga le gustaran las chavas hasta que la vi besando a otra mujer en un antro. Me presentó a su pareja y me dijo: ‘Siempre supiste que soy gay, ¿verdad?’. Le dije que no. ¿Qué hay de todos esos exnovios que le conocí? Dijo que nada era real, solo era para complacer a su mamá y, ahora que ella falleció, por fin vive libre, pero yo estoy furiosa. ¿Por qué nunca me contó la verdad? y peor aún, ¿por qué nunca lo intentó conmigo? Ana P.

RESPUESTA

0raes el dolor de sentirte excluida de la vida de tu amiga y un reclamo romántico guardado. Vamos por partes. No te ocultó la verdad porque no te tuviera confianza; te la ocultó porque vivir en el clóset y montar una vida heterosexual falsa para no defraudar a una madre genera un pánico y una vergüenza paralizantes. Para ella, admitirlo en voz alta con cualquiera era volver real una verdad que no estaba lista para enfrentar. Ahora, la pregunta del millón: ¿Por qué nunca lo intentó contigo? Ana, que a tu mejor amiga le gusten las mujeres no significa que le gusten todas las mujeres, ni que debiera verte con ojos de deseo a ti. La amistad y la atracción corren por rieles distintos. Ella te ve y te valora como su espacio seguro, su refugio, no como una opción de cama. Tu amiga acaba de perder a su madre y por fin está teniendo el valor de salir al mundo real tras años de vivir una mentira asfixiante. En lugar de reclamarle, abrázala. Dile cuánto te dolió que no tuviera la confianza para decírtelo antes, pero que te alegra ver que por fin es feliz y libre. Sana tu orgullo; una amistad real vale más que cualquier secreto del pasado.

PREGUNTA

Casi todos mis cuates me cuentan que tienen problemas de eyaculación precoz y a mí me pasa todo lo contrario: puedo tardar muchísimo en terminar o, de plano, muchas veces ni lo logro. Al principio, a mi pareja le gustaba porque la hacía venir varias veces, pero ahora se siente fatal de que yo no logre terminar. ¿Qué tendré? Gonzalo J.

RESPUESTA

Lo tuyo se llama eyaculación retardada o aneuclación (cuando de plano no se logra), y aunque tus amigos envidien tu duración, es una disfunción sexual tan frustrante como la precoz. Esta condición tiene dos vertientes. La física suele estar ligada al consumo de ciertos medicamentos (como antidepresivos o ansiolíticos), problemas de tiroides o una pérdida de sensibilidad en el pene debido a una masturbación muy agresiva o rápida. La vertiente psicológica tiene que ver con la ansiedad de rendimiento, el miedo inconsciente a dejar ir el control o tabúes religiosos. Lo primero es descartar lo físico con un urólogo. Si tus hormonas están al cien, cambia la estrategia en la cama. Quítense la presión de que el sexo a fuerza debe terminar en eyaculación. Enfóquense en las caricias y el juego previo. Si sientes que estás cerca, pero la penetración no basta, terminen el acto con masturbación mutua.

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