PREGUNTA
Todo estaba listo, nuestros cuerpos por fin diciendo “sí”, cuando le llegó un mensaje a mi novia y ella soltó un comentario absurdo, nervioso que rompió el clima. Se me fue la calma y ella se levantó a contestar. Me quedé ahí desnudo, pensando si el problema soy yo o esta incapacidad suya de coincidir. ¿La intimidad se exige, se demanda?
RESPUESTA
La intimidad necesita silencio externo, atención real. Si no se protegen esos momentos, la relación se diluye entre notificaciones y pendientes. Se vale poner pausas. La atención real se debe proteger para que la relación no se diluya entre notificaciones y pendientes, la intimidad fácilmente se rompe. A veces uno anda más presente que su pareja. Presionar no funciona, pero dejar los teléfonos fuera o en silencio es parte de proteger ese instante donde solo existen ustedes.
PREGUNTA
Mi hija me contesta feo y me falta al respeto. No me quiero enojar, quiero ser inteligente. Trato de usar toda la paciencia que tengo, por eso me alejo para no hablar, no quiero decir cosas feas. Termino por ser un caos silencioso lleno de cosas que quiero decir, pero que me las guardo, me como viva. A mí me importa que me respeten. ¿Cómo hacerle para ser menos más lista, más sabia? ¿Quizás menos imprudente? Pero más respetada.
RESPUESTA
Ser madre siempre ha sido un reto. Cargar con lo tuyo, con lo de tus hijos, querer arreglarles la vida, meterte en lo suyo, es demasiado. Escúchate, observa antes de hablar. No le arregles sus problemas, espera a que pida ayuda; no te adelantes, eso lo cambia todo. A veces, tu velocidad frena. Los hijos necesitan límites y ejemplo.
PREGUNTA
Mi hijo tiene 16, vive con los audífonos puestos, como si el mundo le hiciera ruido. Cuando intento hablarle, me dice que estoy exagerando, que todos sus amigos viven igual. Así estudia, así trabaja y que yo vivo preocupada. A veces, me siento a su lado sin decir nada, solo para que sepa que sigo ahí, viva, a su lado, de carne y hueso. No sé qué más debo hacer. ¿Cuál es tu consejo?
RESPUESTA
No te rindas. Quédate cerca, aunque no te hable. El cuerpo también educa. Quizás sea bueno decirle que el uso continuo de audífonos desgasta el sentido del oído, que se necesitan pausas de silencio, incluso dormir con audífonos causa un daño irresistible, que terminará sordo y que ese escape auditivo le va a salir muy caro.
PREGUNTA
Mi papá nos pegaba con el cable de la plancha y después nos compraba un chesco y un gansito para “contentarnos”. Se sentía arrepentido de no poder domar su carácter y repetir lo que le hacía su padre. Decía que era por nuestro bien, que el mundo era más duro que él. Se murió solo en el hospital y yo lloré como si me hubieran arrancado algo del pecho. ¿Cómo se explica que extraño al hombre que me enseñó a tener miedo?
RESPUESTA
El cerebro se apega frente a lo que duele; parece que así funciona la supervivencia. Puedes amar al papá proveedor y odiar al agresor. Lo peligroso es repetir el patrón con tus hijos, el amor nunca justifica la violencia.




