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PREGUNTA
Mi ex me buscó para un ‘último adiós’ con una buena revolcada en la cama. Terminamos bien, pero no sé si sea buena idea echarme el recalentado. ¿Qué dicen? Ximena G.
RESPUESTA
Xime, el recalentado es como la pizza del día anterior: a veces sabe mejor pero, a veces, cae pesada. Si terminaron bien, la tentación es gigante porque ya conocen sus debilidades a la perfección. El riesgo aquí no es el intimar, sino las expectativas. Casi siempre, después de ese último adiós, uno de los dos se vuelve a ilusionar o se queda con la espinita de volver. Si tienes la madurez de acero para entender que es solo un encuentro físico y nada más, date. Pero si en el fondo esperas que ese encuentro lo haga recapacitar, ¡huye! Meterse con el ex suele retrasar el proceso de duelo y te deja estancada en un círculo que ya se había cerrado. Antes de caer, pregúntate: “¿Cómo me voy a sentir mañana cuando se vaya de mi casa?”. Si la respuesta incluye soledad, duda o ganas de escribirle un mensaje romántico, mejor pasa de largo. Y si decides ir, que sea con las reglas claras y el corazón bien blindado para que el placer de una noche no te cueste semanas de llanto.
PREGUNTA
Mi pareja y yo solemos pelear fuerte y, a los cinco minutos, él ya quiere tener intimidad y darme como cajón que no cierra. A mí se me hace una falta de respeto, pero él dice que es para ‘reconciliarnos’. ¿Quién tiene la razón? Karla T.
RESPUESTA
A esto se le llama “intimidad de reconciliación”. Muchos hombres (y algunas mujeres) lo usan para bajar los niveles de cortisol (estrés) y reconectar emocionalmente tras una bronca. Para él, es la forma de decir “ya todo está bien”; para ti, si no han hablado del problema, se siente como una forma de tapar el sol con un dedo. El problema es que si se vuelve la única forma de resolver las cosas, los temas reales se quedan guardados y luego explotan peor. Establezcan una regla: primero se habla (aunque sea un poco) para calmar las aguas, y luego se va a la cama. La intimidad de reconciliación es deliciosa por la carga de adrenalina, pero funciona mejor cuando ya hay un acuerdo mínimo de paz. No es una falta de respeto, es solo una forma distinta de buscar seguridad, pero siempre debe ser mutuo.
PREGUNTA
Me encanta que me toquen ciertas partes, pero me da muchísima pena decirle a mi pareja. ¿Cómo le hago para que sepa sin que sea incómodo? Valeria M.
RESPUESTA
Quítate la pena porque, como dice el dicho: “El que no habla, Dios no lo oye”, así que dile fuerte y claro a tu peor es nada lo que deseas. El problema es que a veces esperamos que nuestra pareja sea adivina y sepa exactamente dónde está el tesoro, sin mapa. La comunicación sexual es como pedir comida: si no dices qué quieres, te van a traer lo que sea. No tienes que dar una conferencia de prensa. Empieza con el refuerzo positivo en el momento, es decir, cuando pase por donde te gusta, suelta un gemido, muévete hacia su mano o dile un simple “ahí me encanta”o“no pares”. Eso le da la señal de “vas por buen camino”. Si quieres ser más directa, intenten el juego de “guíame”: toma su mano y llévala exactamente al punto clave, mientras le explicas la presión o el ritmo que prefieres. Recuerda que a tu pareja también le interesa que tú goces; ver que tú disfrutas es el mayor afrodisiaco para el otro.
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