Yohanan Díaz Vargas

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El misterio de Machu Picchu: La roca sagrada, el río Urubamba y la Vía Láctea

Ven conmigo a conocer este lugar fascinante en el viaje que realizaré con la empresa turística Volíbolo

El misterio de Machu Picchu: La roca sagrada, el río Urubamba y la Vía Láctea
17/05/2026 |08:00
Yohanan Díaz Vargas
Autor de ColumnaVer perfil

significa en quechua “montaña vieja”. Aunque se asegura que fue descubierto en 1911 por el explorador estadounidense Hiram Bingham, lo cierto es que solo fue dado a conocer al mundo occidental, ya que parte de los habitantes del Valle Sagrado inca conocían su ubicación. Incluso el propio Bingham encontró a tres familias de agricultores viviendo dentro del recinto arqueológico cuando llegó a comienzos del siglo XX.



Esta maravilla del mundo fue construida a mediados del siglo XV y se cree que pudo haber sido una de las residencias del noveno inca, Pachacútec. Durante ese siglo, este poderoso gobernante logró vencer a sus enemigos y transformar su reino en el imperio más grande de Sudamérica, por lo que se le considera uno de los emperadores más importantes del incanato.

De acuerdo con investigaciones realizadas mediante el método de carbono 14, la ciudadela de Machu Picchu habría sido construida alrededor del año 1450, bajo el gobierno del inca Pachacútec. Para su edificación fue necesaria la intervención de miles de hombres pertenecientes a los pueblos conquistados por este gobernante.

Los historiadores consideran que Machu Picchu pudo haber servido como residencia provisional del emperador y su familia, así como un punto estratégico de vigilancia. Sin embargo, también se cree que pudo haber sido un centro religioso y ceremonial de enorme importancia. Las leyendas aseguran que Pachacútec habría mandado construir este lugar como su sitio de enterramiento, pero, hasta la fecha, el enclave donde descansan sus restos sigue siendo un auténtico misterio.

Machu Picchu, esta hermosa ciudadela sagrada andina que tuve la inmensa suerte de conocer en el año 2022, fue levantada en la cordillera de los Andes, a más de 2,400 metros de altura. Por su misteriosa ubicación, encaramada en lo alto de una cresta andina, muchos expertos consideran que fue diseñada para permanecer oculta. Y no solo eso: también pudo haber estado conectada con las estrellas.

Quizá por eso los incas ubicaron la ciudad cerca del desfiladero del río Urubamba. Quienes hayan visitado Machu Picchu quizá hayan sentido lo mismo que yo al observar el serpenteante río Urubamba bañar con sus aguas blanquecinas los verdes Andes: la impresión de que los incas vieron en este río un reflejo terrestre de la Vía Láctea.

Por cierto, una de las zonas más “energéticas” de Machu Picchu es su roca sagrada. Se trata de un enorme bloque de piedra tallado siguiendo la figura de una montaña. Su perfil coincide con el de la montaña que se levanta justo detrás de ella: el cerro Pumasillo. Para los incas, los cerros, conocidos como apus, eran presencias sagradas vinculadas con la Madre Tierra, la Pachamama. En estos lugares realizaban ofrendas y ceremonias en honor a las fuerzas de la naturaleza.

Hasta la fecha, los visitantes más místicos de Machu Picchu eligen precisamente este lugar para posar sus manos sobre la piedra y absorber la energía mágica, fascinante y milenaria de esta ciudadela sagrada.

Ven conmigo a conocer este lugar fascinante en el viaje que realizaré con la empresa turística Volíbolo.

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