La obligación del gobierno de garantizar la seguridad puede fortalecerse cuando la ciudadanía colabora con una llamada ante situaciones sospechosas o en la convicción por el desarme.
Desterrar las armas de las viviendas constituye el primer paso hacia la edificación de entornos alejados del peligro latente de un accidente o una reacción violenta e irreversible.
Durante la conmemoración del Día Internacional de la Destrucción de Armas de Fuego en la Basílica de Guadalupe, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, sumaron esfuerzos con líderes eclesiásticos y fuerzas federales.
La iniciativa civil “Sí al Desarme, Sí a la Paz” registra en año y medio una cifra superior a los 11 mil artefactos entregados voluntariamente, evidencia de un compromiso compartido entre ciudadanía y gobernantes.
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Esta coordinación comunitaria posee una vertiente indispensable: la corresponsabilidad civil. Hace unos días, en la colonia Mártires de Tacubaya, el instinto de una vecina alteró el rumbo de las cosas al observar a un individuo manipulando una hielera junto con bolsas.
Lejos de ignorar la escena, alertó de inmediato y su reporte originó la movilización policial y la captura de un sospechoso acusado por el feminicidio de su pareja.
Las decisiones cotidianas poseen la fuerza para inclinar la balanza a favor de la seguridad.
¡Ponte al tiro! Sin comunidad no hay seguridad. Reportar al 9-1-1, 089, *765 SOS Mujeres o a la Línea Antiextorsión 55 5036 3301 ayuda a construir entornos más seguros y sin plomo.


