El divorcio de los padres de Mateo, de 15 años, dejó al descubierto una brecha profunda.
La separación de la pareja no solo fracturó el matrimonio, sino que convirtió la educación y las reglas cotidianas del adolescente en un constante intercambio de reproches en llamadas telefónicas y mensajes de WhatsApp, además de reglas contradictorias entre papá y mamá.
Afortunadamente, en Rodrigo, el padre, entró la prudencia y actuó.
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¿Cómo funciona la mediación familiar gratuita en CDMX?
Estuvo investigando y encontró los servicios de mediación familiar gratuita del Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la Ciudad de México. En un día tranquilo, lo platicó con Sofía, su ex, y aunque estaba renuente, accedió a acudir a Niños Héroes 133, colonia Doctores, ubicación del Centro.
En las primeras reuniones, el resentimiento de la ruptura nublaba el proceso. Sentados frente a frente, los padres utilizaban el comportamiento de Mateo —quien había comenzado a bajar sus calificaciones y a aislarse— como un arma.
El mediador escuchó y recondujo el enfoque: el matrimonio había terminado, pero la responsabilidad como padres era permanente.
Ambos entendieron que las reglas contradictorias en cada casa solo confundían a Mateo y acordaron un código de convivencia único.
Negociaron los límites del celular, las responsabilidades escolares y, sobre todo, un canal de comunicación directo entre ellos para evitar que el joven fuera afectado.
El convenio estableció un marco para la crianza de Mateo tras la separación. Al estampar sus firmas, la tensión se transformó en un alivio compartido. La mediación demostró que, aunque el amor de pareja termine, el compromiso de ser padres puede seguir construyendo puentes.


