Cada noche, cuando se apaga la tele o se desliza el último video en el celular, queda flotando una pregunta: ¿dormimos más tranquilos? Esa respuesta no siempre depende de lo que pasó, sino de lo que creemos que ocurrió.
Y ahí se define buena parte del debate sobre seguridad en la CDMX. La percepción se alimenta de palabras, imágenes, repeticiones. Las detenciones, persecuciones captadas por cámaras muestran algo real: hay acción, hay respuesta. Pero sin contexto, esa misma narrativa puede reforzar la sensación de inseguridad.
Sin embargo, los datos están ahí, verificables. En 2025, la Ciudad de México alcanzó el nivel más bajo de delitos de alto impacto desde el 2012. Además, una reducción del 56% respecto a 2019. Un cambio ocurrido por una estrategia que combinó prevención, inteligencia, proximidad policial y un combate más eficaz a la impunidad.
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El trabajo del C5 y su coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha sido clave. Las cámaras ayudan a detener, a reconstruir hechos, a cerrar rutas de escape. Esa presencia tecnológica, sumada al despliegue territorial, explica otro dato que suele pasar desapercibido: las llamadas al 911 disminuyeron 16.2%.
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, resumió esta política en cuatro erres: Reducción de delitos y de impunidad; resultados positivos y verificables; rumbo claro hacia una ciudad segura, y rendición de cuentas permanentes.
¡Ponte al tiro! Alinear percepción y realidad significa reconocer avances sin negar pendientes.
@guerrerochipres


