Más Información
Todos los deportistas saben bien que practicar un deporte conlleva un gran riesgo, por lo que hacer dicha actividad con frecuencia permite reducir el peligro de una lesión; aun así, la práctica no garantiza la seguridad ante sucesos fuera de lo común.
El automovilismo o deportes extremos como el alpinismo son actividades de alto riesgo donde algunos deportistas, si bien se han convertido en leyendas, algunos otros se ven obligados a retirarse por lesiones graves y unos cuantos lamentablemente han perdido la vida.
El surf es también considerado un deporte de alto riesgo; implica el peligro de ahogarse en las corrientes, ser golpeado por la tabla en caso de alguna caída, lesiones ante malos movimientos, exposición a rocas marinas que pueden provocar cortes en la piel y los ataques de animales del mar hacen del surf una actividad recreativa, si bien popular, también peligrosa. Sin embargo, muchos surfistas han sabido consagrarse en este deporte y una ejemplar exponente es la surfista americana Bethany Hamilton.
Lee también ¿Recuerdas el mimeógrafo? Así funcionaba la máquina que se usaba antes de las impresoras y copiadoras
Bethany Hamilton nació en Hawái el 8 de febrero de 1990; desde que era pequeña, sus padres le enseñaron a nadar y a surfear, haciendo del mar un elemento primordial en su vida. Cuando tenía 10 años, ya dominaba la tabla; se había inscrito al campeonato anual de Haleiwa Menehune, donde ganó en las categorías de menores de 11 años y de 15 años. Esto la hacía una chica prodigio.
No obstante, el incidente que marcó su vida fue cuando tenía unos 13 años de edad. En una mañana del 2003, mientras se encontraba nadando junto a unos amigos suyos, se encontraba esperando una ola con el brazo izquierdo debajo del agua. De repente, un tiburón tigre la atacó y le arrancó todo el brazo izquierdo; la herida fue tan grave que perdió el 60% de su sangre. Sus amigos la llevaron a la orilla y después al hospital; en ese momento su padre, Tom Hamilton, iba a ser operado en la rodilla, pero por la urgencia de su hija, la operación se tuvo que retrasar. Gracias a la intervención de los médicos, la vida de Bethany se salvó; sin embargo, el daño ya estaba hecho.
Tras el incidente se pensó que los días de surf de Bethany se habían acabado, pero no fue así; 10 semanas después del ataque, la joven estaba dispuesta a volver a surfear. Para eso tuvo que aprender a nadar con un solo brazo y le tuvieron que hacer una tabla de surf especial para ella que fuera más fácil de maniobrar; para ello su padre diseñó unas asas centrales que sirven para sumergirse.
Lee también Así cambió Buenavista, la estación donde Thalía protagonizó una icónica escena de telenovela
Un año después del incidente, ganó el premio ESPY al mejor regreso de un deportista y, a partir de ahí, ha ganado galardones tanto a nivel nacional como internacional. Su historia se ha convertido en inspiración para superar cualquier adversidad en la vida. Hoy en día, Bethany continúa surfeando y compitiendo en varios torneos; está casada con Adam Dirks, con quien tiene cuatro hijos. En ocasiones, ha participado en charlas de superación personal y nunca culpó al tiburón del ataque; comprendió que fue un suceso desafortunado.







