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El futbol mexicano ha tenido varias anécdotas históricas, pasando desde los equipos que han disputado, los uniformes o los estadios donde se jugaban los partidos. Uno de los aspectos más recordados de la historia de la Primera División del futbol mexicano es su trofeo del campeonato original, el cual fue fabricado por la joyería Reed & Barton en Estados Unidos; esto pasó en 1922. Estaba hecho de plata y cobre y, aunque hubo modificaciones y se cambió varias veces de materiales, el diseño original se mantuvo sin cambios.
El trofeo tenía una altitud de 70 centímetros y pesaba 12 kilogramos; tenía una decoración totalmente plateada y un pedestal donde se grababan los nombres de todos los equipos de la liga. Este trofeo fue entregado a todos los equipos que ganaran los torneos e incluidos algunos que ganaban consecutivamente.
Fue hasta el torneo Clausura 2008 cuando se cambió el diseño; la FMF lanzó un concurso llamado “Hazla tuya” en el cual se le pidió a la afición que mandara el diseño que desearan para hacer un nuevo trofeo. Los seleccionados pasaron por un comité de expertos y los tres mejores diseños fueron distribuidos de acuerdo a la diferente categoría de torneo futbolístico. La Primera División adquirió el diseño en el que el trofeo se inspira en un casco de caballero águila, el cual se sigue entregando hasta el día de hoy.
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Fue en el torneo Apertura 2007 cuando se entregó por última vez el campeonato con el diseño del trofeo original y el ganador de ese torneo fueron los Potros de Hierro del Atlante.
Los potros destacaron mucho en el Apertura 2007, siendo dirigidos por el director técnico José Guadalupe "El Profe" Cruz. El equipo estuvo integrado por figuras como Giancarlo Maldonado, Alain Kong y Clemente Ovalle; en ese torneo también los Potros se mudaron del Estadio Azteca al Estadio Andrés Quintana Roo en Cancún; el estadio pasó por una ambiciosa remodelación.
En ese torneo, el equipo azulgrana tuvo un gran desempeño, colocándose en el tercer lugar de la tabla general de la temporada con pocas derrotas y teniendo a Giancarlo Maldonado como líder de goleo. Durante la liguilla, el Atlante avanzó venciendo a equipos importantes como Cruz Azul y al Guadalajara; a ambos equipos los vencieron en Cancún.
Llegaron a la final contra Pumas siendo dirigidos por Ricardo "El Tuca" Ferretti; en el primer duelo de ida llevado a cabo en C.U. no hubo goles, por lo que el duelo decisivo sería en Cancún. En el partido de vuelta que se jugó en el Estadio Andrés Quintana Roo, el Atlante se alzó con la victoria al derrotar a Pumas 2-1. Los goles del Atlante fueron de Maldonado y de Ovalle, mientras que el de Pumas, el goleador fue Ismael Íñiguez.
Tras alzarse con la victoria, al Atlante le entregaron lo que sería el último trofeo de la Primera División del futbol mexicano con el diseño original, siendo un momento recordado con demasiada nostalgia por fans del balompié mexicano.








