Cuando se habla del es imposible no recordar los dos goles más famosos de Diego Armando Maradona frente a Inglaterra: "La Mano de Dios" y el considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales. Pero detrás de esa tarde inolvidable existe una historia que pocos conocen y que vuelve a cobrar fuerza cada vez que Argentina e Inglaterra se enfrentan en una Copa del Mundo.

La leyenda cuenta que el uniforme azul con el que la Selección de Argentina eliminó a los ingleses fue comprado en , uno de los barrios más emblemáticos de la Ciudad de México.

A casi 40 años de aquel partido, la anécdota sigue despertando curiosidad entre los aficionados, quienes incluso la consideran una especie de cábala para la Albiceleste.

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¿Por qué Argentina terminó jugando con una playera comprada en Tepito?

La historia fue contada por varios integrantes de aquella selección, entre ellos Jorge Valdano. Según su versión, Argentina tenía previsto utilizar otro uniforme azul, pero después del partido disputado en Puebla descubrieron un problema inesperado.

Las playeras oficiales absorbían demasiada humedad, se volvían muy pesadas y dificultaban el movimiento de los futbolistas, algo que preocupó al entonces entrenador Carlos Salvador Bilardo, quien buscaba cualquier detalle que pudiera darle ventaja a su equipo.

Bilardo pidió a Adidas un nuevo uniforme, pero la marca no tenía tiempo para fabricar otro juego de camisetas antes del duelo de cuartos de final contra Inglaterra.

Fue entonces cuando el cuerpo técnico tomó una decisión poco común: salir a buscar nuevas playeras en la Ciudad de México.

Maradona eligió el modelo que usaría contra Inglaterra

De acuerdo con el relato de Valdano, el equipo encontró varias opciones en el barrio de Tepito, famoso por su enorme actividad comercial.

Entre tres o cuatro modelos disponibles, fue el propio Diego Armando Maradona quien eligió una camiseta azul de la marca Le Coq Sportif, pues le pareció más ligera y cómoda para disputar un partido tan exigente.

Sin embargo, aquellas playeras todavía no eran un uniforme oficial de la selección argentina.

¿La playera de la "Mano de Dios" era de Tepito? La increíble historia detrás del jersey que hizo historia en México 86. Foto: (Especial)
¿La playera de la "Mano de Dios" era de Tepito? La increíble historia detrás del jersey que hizo historia en México 86. Foto: (Especial)

Un uniforme hecho casi de manera artesanal

Después de comprar las camisetas, el personal de la selección tuvo que transformarlas para que parecieran un uniforme oficial.

Los escudos de Argentina fueron cosidos a mano y, según los relatos, no incluían los laureles ni la estrella de campeón. Además, los números plateados fueron colocados especialmente para ese encuentro.

Jorge Valdano llegó a bromear diciendo que aquellos dorsales brillantes parecían "números de cabaret", pero terminaron convirtiéndose en uno de los diseños más icónicos en la historia del futbol.

Con esa camiseta, Maradona marcó dos goles que quedaron para siempre en la memoria del deporte: primero el polémico tanto conocido como "La Mano de Dios", conseguido tras golpear el balón con la mano sin que el árbitro lo advirtiera, y minutos después una espectacular jugada individual arrancando desde media cancha para dejar atrás a varios rivales antes de vencer al portero inglés.

Una playera que terminó valiendo millones

La importancia histórica de ese uniforme quedó demostrada décadas después.

El 4 de mayo de 2022, la camiseta que Diego Armando Maradona utilizó en aquel partido fue subastada por la casa Sotheby's y alcanzó un precio cercano a 9.3 millones de dólares, convirtiéndose en una de las camisetas deportivas más caras jamás vendidas.

Más allá del enorme valor económico, la prenda representa uno de los capítulos más emblemáticos de los Mundiales y alimenta una historia que sigue sorprendiendo: que uno de los uniformes más famosos del futbol habría nacido entre los puestos de Tepito, en la Ciudad de México.

Aunque hoy sería prácticamente imposible repetir una historia así debido a los contratos millonarios con marcas deportivas y patrocinadores, la anécdota continúa siendo una de las más curiosas del Mundial de 1986 y una muestra de cómo, en ocasiones, las leyendas del futbol también se construyen fuera de la cancha.

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