Todos los días millones de personas utilizan el Metro de la Ciudad de México para llegar al trabajo, la escuela o cualquier destino dentro de la capital. Sin embargo, pocos conocen una de las historias más curiosas alrededor de este sistema de transporte: la versión que asegura que el Metro fue un regalo para la legendaria actriz mexicana María Félix.
La historia se remonta a mediados del siglo XX, cuando la Ciudad de México comenzaba a enfrentar serios problemas de movilidad debido al crecimiento acelerado de la población. En aquella época, María Félix, conocida como “La Doña”, dividía su tiempo entre México y París.
¿Por qué María Félix vivía en París y no en México?
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Cuenta la historia que durante el gobierno de Adolfo López Mateos, el entonces regente de la ciudad, Ernesto P. Uruchurtu, le preguntó a la actriz por qué prefería vivir en la capital francesa si aseguraba amar tanto a México. La respuesta de María fue contundente: la Ciudad de México no podía considerarse una ciudad cosmopolita porque ni siquiera tenía Metro.
Aunque la observación llamó la atención de las autoridades, el proyecto no avanzó en ese momento debido a los altos costos que implicaba construir una red subterránea de transporte.
Años después, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, la idea volvió a tomar fuerza. Según diversas versiones, María Félix participó activamente en las conversaciones para impulsar el proyecto e incluso prestó su casa, ubicada en la calle Hegel, en Polanco, para realizar reuniones relacionadas con la planeación.
Esposo de María Félix, Alex Berger, fue la pieza clave para la creación del Metro CDMX
Pero detrás de la historia también aparece una figura clave: Alex Berger, empresario y esposo de la actriz. Fue él quien vio el potencial de construir un sistema de transporte moderno en la capital mexicana y ayudó a establecer vínculos entre los gobiernos de Francia y México para obtener financiamiento, tecnología y asesoría especializada.
La propia María Félix llegó a declarar que Berger le había dicho: “Tú que quieres tanto a tu México y que quieres que progrese, ahí te va un regalo”, refiriéndose al proyecto que eventualmente se convertiría en el Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Además de los trenes y las estaciones, la influencia francesa también quedó reflejada en elementos que hoy son característicos del Metro, como la señalética basada en íconos, diseñada para facilitar la orientación de una población donde todavía existían altos índices de analfabetismo.
Con el paso de los años, el Metro CDMX se transformó en una de las obras de infraestructura más importantes del país. Actualmente cuenta con 12 líneas que conectan gran parte de la Ciudad de México y transportan diariamente a millones de usuarios.
¿Entonces el Metro fue realmente un regalo para María Félix?
Más que un obsequio personal, la historia apunta a que “La Doña” y su esposo fueron impulsores importantes de una idea que buscaba modernizar la capital. Lo cierto es que, más de cinco décadas después, el Metro sigue siendo una pieza fundamental para la movilidad de los capitalinos y una de las herencias urbanas más importantes de la ciudad.








