El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa y, con él, llega la tradición de llevar nuestras palmas tejidas a bendecir. Pero, una vez que termina la misa y llegas a tu hogar, surge la pregunta del millón: ¿Dónde se pone? ¿Se puede tirar? ¿Es de mala suerte si se seca?
Aquí te damos la guía definitiva para que tu palma bendita cumpla su misión de protección y fe en tu hogar, tal como lo dictan nuestras las costumbres mexicanas.
La tradición mexicana más arraigada dicta que el ramo que llevaste a misa, debe colocarse detrás de la puerta principal de la casa.
Se cree que poner la palma detrás de la puerta funciona como un símbolo de protección para todos los habitantes.
Incluso hay quienes acostumbran ponerla en forma de cruz o amarrarla con un listón rojo para "alejar las malas vibras".
Si quieres seguir el ritual completo, no basta con colgarla y ya, hay ciertos pasos que tienes que seguir.
Es completamente normal que con el paso de los días la palma pierda su color verde y se vuelva café y quebradiza.
Esto no significa que absorbió algo malo, simplemente es un proceso natural de la planta, así que no te asustes.
Lo que sí debes saber es que jamás la debes tirar a la basura y es que, al ser un objeto bendecido, la Iglesia exige tratarla con respeto.
Si tu palma del año pasado ya está muy vieja o simplemente quieres poner la nueva, tienes dos opciones respetuosas: