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Alma Corina Gutiérrez Villarreal, mejor conocida como Diana La Cazadora, murió a los 48 años en Monterrey, Nuevo León, dejando una trayectoria de casi tres décadas vinculada a la lucha libre y a los medios de comunicación.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada durante la noche del sábado 8 de agosto y rápidamente generó reacciones entre aficionados, compañeros y personas que siguieron su carrera dentro y fuera del cuadrilátero.
De acuerdo con los reportes sobre su estado de salud, la exluchadora permaneció hospitalizada durante cerca de un mes debido a una infección pulmonar, complicación que finalmente provocó su muerte.
Su partida representa una pérdida para la lucha libre femenil, especialmente para la escena regiomontana, donde Diana construyó buena parte de su legado.
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Una guerrera que comenzó desde muy joven
Alma Corina Gutiérrez nació el 16 de enero de 1978 y desde adolescente comenzó su preparación deportiva. Antes de convertirse en luchadora profesional practicó gimnasia olímpica y posteriormente se formó en distintas disciplinas relacionadas con el pancracio.
A los 16 años comenzó su preparación con maestros como Centurión Negro y Carnicero Aguilar, adquiriendo conocimientos de lucha olímpica, grecorromana y llaveo. Finalmente, el 24 de agosto de 1997 llegó su debut profesional.

Bajo el nombre de Diana La Cazadora, consiguió convertirse en una de las representantes de la lucha libre femenil en Monterrey. Su carrera estuvo especialmente ligada a la Lucha Libre Femenil (LLF), aunque también tuvo participación en importantes escenarios y llegó al Consejo Mundial de Lucha Libre.
Entre sus logros destacan el Campeonato Femenino de Monterrey, el Campeonato Junior de LLF y el Campeonato de Parejas de LLF, este último junto a Nikki Roxx.
Su estilo combinaba técnica, agilidad y movimientos acrobáticos, características que la ayudaron a ganarse el reconocimiento de los aficionados.
Del cuadrilátero a las cámaras
Diana La Cazadora también encontró un segundo escenario fuera de las arenas. La luchadora desarrolló una carrera como reportera de televisión en Monterrey, donde destacó principalmente por sus coberturas de vialidad, accidentes y acontecimientos que ocurrían en las calles de la ciudad.
Durante varios años trabajó para Televisa Monterrey y llegó a realizar sus coberturas incluso desde una motocicleta, una faceta que contrastaba con la imagen que había construido sobre el ring.
Esa combinación hizo de Alma Corina una figura poco común, podía pasar de los golpes y las llaves en una arena a colocarse frente a una cámara para informar sobre lo que ocurría en Monterrey.
A los 48 años, Diana La Cazadora deja una historia marcada por la disciplina, el deporte y la televisión. Su nombre queda ligado especialmente a una generación de luchadoras que ayudaron a darle mayor presencia al pancracio femenil en el norte de México.









