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Pocas veces se puede ver a una leyenda de ese tamaño. Elton John al piano, con maestría, elegancia e himnos que, a 50 años de distancia, siguen convocando a multitudes, como la noche del viernes en el Estadio Banorte.
El recinto, que hace unos meses fue el foco del planeta por el Mundial de futbol, ahora se llenó de música, lágrimas y una energía con sentimientos encontrados, porque el creador de 'Funeral for a Friend', tema con el que arrancó la velada pasadas las ocho de la noche, se despide para siempre de México.
Por eso, cuando suena 'Bennie and the Jets', la gente se pone de pie y canta con todas las fuerzas junto a Elton, quien, a sus 79 años, aún hace retumbar cada rincón del estadio con su poderosa y gruesa voz.
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También por ello muchas personas acudieron al llamado con elegantes sacos de lentejuelas, extravagantes lentes y hasta uniformes completos de los Dodgers de Los Ángeles con el nombre del artista en la espalda. En el ambiente ya suena 'Tiny Dancer'.
Llega 'Rocketman', otra bomba en el Azteca que nos hace recordar la nostálgica biopic de Elton John que tanto conmovió en la pantalla y ahora en el concierto. Porque ahí, en el escenario lleno de luces, está el músico casi octogenario, pero también el niño genio que una vez se montó al piano para nunca más levantarse y cambiarnos la vida con sus pinceladas de pop rock.
Sir Elton John se pone de pie, levanta los brazos y recibe el cariño de sus fanáticos con una enorme sonrisa y satisfacción. El Coloso de Santa Úrsula ya había recibido al británico en 1992 y parece que el tiempo se congeló. Entre el público hay gente mayor, pero también muchos jóvenes que han conectado con su música.
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Aunque se pronosticaba una fuerte lluvia en la zona de Tlalpan, apenas cayó una leve llovizna antes y a la mitad del concierto. Nada frenó el buen ánimo y se pudo disfrutar del espectáculo con clásicos como 'Goodbye Yellow Brick Road', una de las canciones más emblemáticas del artista inglés; la rocanrolera 'Crocodile Rock'; y 'I'm Still Standing', una obra maestra del rock.
El pianista se puso nuevamente de pie, sus músicos abandonaron el escenario y, entre aplausos, se quedó solo Elton John para interpretar con pista dance 'Cold Heart', que hizo del estadio una discoteca, con la bellísima Dua Lipa en las pantallas cantando a dúo.
Todo estaba llegando a su final. Solo faltaba la brillante 'Your Song', otra masterpiece del catálogo del caballero inglés, que comenzó Elton en solitario, para después integrar a sus músicos en la parte medular de la canción y así poner el cerrojazo a una noche histórica con sabor a despedida, entre fuegos artificiales y los aplausos de un conmovido público que cantó, lloró y le dijo adiós a la leyenda del siglo XX.








