Medio año de inactividad por una lesión puso en aprietos al Caballero de Plata quien, gracias a sus ahorros, a la venta de sus productos y al apoyo de sus compañeros, pero sobre todo de su familia, pudo salir adelante moral y económicamente.

“Hace un poquito, más de seis meses, me rompí la clavícula y tuve que someterme a una cirugía de hombro; me pusieron una placa y cuatro tornillos. Sin duda fue un momento difícil para mantener el hogar, porque los luchadores cuando tenemos luchas ganamos dinero, y cuando paramos no hay cómo generarlo; por eso, dejar de trabajar de la noche a la mañana es complicado e inesperado, pero lo fuimos superando con mucha paciencia, porque es parte de la profesión”, comentó.

Durante este tiempo también tuvo que lidiar con los demonios internos que lo tentaban al retiro; sin embargo, con valor afrontó su dolor físico, que alcanzó a sus seres queridos, ya que en dos ocasiones se ha lesionado de gravedad.

“No sé si es la más fuerte, porque hace seis años tuve una fractura de tobillo y tengo una placa y ocho tornillos, y aunque estuve un año fuera de la lucha libre, siento que mi recuperación y rehabilitación fue más rápida y menos dolorosa que en esta ocasión; no sé si fue por la edad o la zona que me lastimé”, reflexionó el luchador con 14 años de carrera y 33 de edad.

Su regreso a los cuadriláteros se dio luego de recibir el alta médica, aunque confiesa que aún siente molestias al realizar algunos movimientos, por lo que ahora tiene que adaptar el cuerpo.

“Esta lesión del hombro fue la más difícil porque fue muy dolorosa, ya que me condicionó mucho incluso para dormir, lo tuve que hacer sentado; hasta para estornudar me dolía el hombro, no me podía agachar ni hacer esfuerzos, fue complicado hacer mi vida”, concluyó.

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