El sector del en México es uno de los más dinámicos y sólidos de la en México. Ocupó el tercer lugar en facturación general en 2025, con poco más mil 413 millones, según los indicadores de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), que reporta también que produjo más de 19.9 millones de ejemplares en el mismo año.

Pero hoy ya no es el eslabón más fuerte del mercado del libro mexicano como lo fue desde mediados de la primera y toda la segunda década del siglo XXI; la realidad de las editoriales infantiles, pequeñas e independientes en México, es distinta, adversa y crítica.

Aunque el sector de libros para niños y jóvenes produce 25.1% de los ejemplares del mercado, se concentra en los grandes consorcios trasnacionales, que aunque comparten algunas problemáticas comunes, como la cancelación de compras estatales para bibliotecas públicas y en especial la cancelación de programas que fueron emblemáticos como las Bibliotecas de Aula y Escolares que les significaba ventas de hasta 35% de su producción, a las editoriales para niños que son pequeñas e independientes les ha resultado más complicado sortear otras agravantes.

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Entre los más letales son los altos costos del papel y cartón para producir libros desde la primera infancia, con suajes o texturas que debían imprimirse incluso en China y que hoy ya no alcanzan esas exigencias, pero también otras “dinámicas perversas”, como califica la directora de Petra Ediciones, Peggy Espinosa, a las ventas a librerías por consignación, la cancelación total de compras desde Educal, que es la cadena de librerías del Estado, así como la falta de estímulos económicos que las han llevado a acortar sus tirajes de manera salvaje.

Si antes sus tirajes eran de 7 mil ejemplares, hoy apenas producen entre de librerías donde distribuirlos, falta de bodegas y de una economía estable para regalías a autores, ilustradores, diseñadores y otros creativos relacionados con la producción.

“En tiempos pasados, los tirajes eran de 4 mil ejemplares y hoy podemos tirar 500 o 700 ejemplares, eso ha llevado a la precarización del sector, cuando a veces tardamos cinco o hasta ocho años de trabajo con el autor. Imagínate las regalías por imprimir 700 libros y primero poderlos vender, porque si no también tienes costos muy altos en bodegas. O sea, no sólo es la fabricación, el papel carísimo y la calidad, caramba.

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“En 2013 imprimíamos en un papel hermoso que costaba de $3, $5 el pliego, ahora está en $40 y aparte, escaso, ¿a cuánto tendrías que vender el libro? Te dicen, ‘son libros caros’, no, yo digo, ‘son costosos’”, afirma Peggy Espinosa, quien fundó Petra Ediciones hace 36 años.

“Yo desde hace casi tres años estoy en una especie de paro. Pero paro por convicciones, porque realmente la crisis en las librerías es terrible, entrar a las grandes cadenas es complicado para nosotros estando en Guadalajara y tampoco se venden los libros, no se mueven por muchas cosas, realmente estamos pasando por una crisis terrible, tanto las librerías como los editores. Porque ¿cómo salir si tienes que dar 40% o 50% de descuento a librerías?, yo ya solo doy 30% o 35%, pero súmale la política que tenemos en México de consignación, que fue perversa. Nos acabó a todos”, dice.

SOBREVIVEN. Ixchel Delgado, directora y fundadora de ‘Libros para imaginar’ desde hace 17 años, dice que se mantienen activos, pero con dificultades.

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“No hay un apoyo desde una política pública, se han cerrado los espacios y los apoyos, aunque nosotros estamos en la mejor disposición de seguir promoviendo la lectura y seguimos obteniendo estos reconocimientos internacionales que son tan importantes porque quiere decir que lo estamos haciendo bien, pero que necesitamos que estas políticas públicas realmente se ejerzan. De otra manera, es muy difícil mantener las editoriales”, afirma.

Además, Ixchel Delgado pone otro asunto sobre la mesa, casi en la totalidad son mujeres las que se dedican a la edición de libros para niños, “las que nos dedicamos a este sector somos mujeres, hay que decirlo, muchas editoras que estamos dentro del sector somos mujeres y somos multitask, tenemos que hacer todo. O sea, el sector infantil está mayormente representado por mujeres: diseñadoras, correctoras, traductoras, editoras con muchos premios, muchos reconocimientos y es un sector que debería de impulsarse, si nosotros no logramos desde las primeras infancias un acercamiento a la lectura, no tendremos adultos lectores”, asegura.

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