Si prestamos atención al caminar por la calle de Venustiano Carranza, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, podemos observar dos edificaciones bastantes curiosas.
La primera se encuentra en el número 8 y 1/2, así es, 8 y 1/2. Este es el edificio más estrecho de la capital.
Con sus 2.5 metros de ancho, según historiadores, aunque no se sabe cuál era el propósito de la construcción de este inmueble, ocurrida a finales del siglo XIX, este funcionó un tiempo como un hotel y posteriormente ahí se ubicó el restaurante “El Malecón”.

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Actualmente, el estrecho edificio de tres pisos alberga negocios de computación y venta de impresoras y algunos locales de juguetes.
Fue en los años 90 cuando pasó de ser el número 9 de la calle Venustiano Carranza a ser el 8 1/2, debido a su peculiar tamaño.
Al avanzar más cuadras, justo en el número 48 de esta misma calle, nos encontramos con una edificación del siglo XX o lo que queda de ella, la cual fue por muchos años las instalaciones del Banco Atlántico y posteriormente de otras empresas financieras.
Al verla de frente, se podría pensar que este edificio histórico es uno más de los que abundan en el centro de la CDMX, pero al verlo por un costado, nos podemos dar cuenta de que solo es el “cascarón” de lo que antes fue un edificio emblemático.

Originalmente, el inmueble contaba con cuatro columnas jónicas y cuatro esculturas de inspiración griega que representaban la capitalización, la construcción, la banca y el ahorro.
Sin embargo, el sismo de 1985 destruyó el interior del inmueble. El edificio tuvo que ser demolido, pero su fachada principal se rescató y actualmente solo se sostiene mediante una estructura metálica posterior.
El terreno donde se ubica este patrimonio histórico actualmente se encuentra en desuso, quedando solo como parte de la historia de México.








