Valeria Barrera.

recibieron un diagnóstico de cáncer de mama y accedieron a tratamiento en FUCAM; sin embargo, sus experiencias evidencian las dificultades para conseguir atención médica, medicamentos e insumos.

Leticia tiene 60 años, vive en la es profesora jubilada y encuentra en la fotografía una de sus grandes pasiones. Laura tiene 34 años, reside en el Estado de México, trabaja y disfruta del futbol. Aunque pertenecen a generaciones distintas y sus vidas parecen tener poco en común, ambas comparten una realidad: enfrentan el cáncer de mama.

Sus historias muestran que los desafíos no terminan con el diagnóstico. Para las pacientes, el acceso a puede convertirse en una carrera de obstáculos, incluso cuando la enfermedad se detecta oportunamente.

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Leticia recibió el diagnóstico en abril de este año, mientras que Laura fue diagnosticada en junio de hace tres años. Ambas consiguieron atención y tratamiento en FUCAM, pero sus experiencias también reflejan las dificultades que persisten para acceder a los servicios de salud.

TARDAN MESES. Leticia se considera afortunada por contar con los recursos económicos y una red de apoyo que le han permitido solventar su tratamiento. Sin embargo, advierte que su situación podría ser distinta si dependiera exclusivamente de la atención en un hospital público.

En su experiencia, los largos periodos entre consultas representan una dificultad, pues su próxima cita está programada hasta noviembre de este año. La espera, señala, puede convertirse en un obstáculo para quienes necesitan seguimiento médico constante.

Para Laura, uno de los principales retos han sido los traslados y la falta de insumos en los servicios de salud. Aunque reconoce la apertura de clínicas oncológicas en la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM), asegura que, de acuerdo con su experiencia y la de otras pacientes, estos espacios no siempre cuentan con los medicamentos necesarios.

“Yo creo que hay que empezar a abastecer esas clínicas, que están, pero no tienen nada. Hay una cerca en la GAM, acabo de visitarla hace como tres meses, pero lo único que tienen es mastografía, no tienen quimios y las chicas me decían: ‘No tienen mi medicamento’”, relata.

SE QUEDAN CORTOS. Aunque las campañas de concientización buscan visibilizar el cáncer de mama, Laura cuestiona las prioridades en la atención a quienes viven con esta enfermedad.

Desde su perspectiva, los apoyos para la reconstrucción mamaria, las prótesis, las pelucas y el maquillaje son insuficientes si no se garantiza primero el acceso a clínicas abastecidas, medicamentos y tratamientos.

Las experiencias de Leticia y Laura ponen sobre la mesa los desafíos que persisten después de un diagnóstico oportuno: desde las dificultades para obtener atención médica y medicamentos hasta las barreras económicas y geográficas que pueden complicar el seguimiento de la enfermedad.

En México, la tasa de mortalidad por cáncer de mama supera los 18 fallecimientos por cada 100 mil mujeres de 20 años y más; en algunas entidades, la cifra rebasa los 25 decesos.

“Esas clínicas están, pero no tienen nada [...] lo único que tienen es mastografía, no tienen quimios [...] no tienen mi medicamento”. Laura, paciente con cáncer de mama.

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