El equilibrio entre depredador y presa ha ido evolucionando a lo largo de millones de años y los cazadores siguen innovando en su método de cazar su principal fuente de .

Cada tiene su propio método de cacería. Algunos sorprenden a sus presas tendiendo emboscadas, trabajando en equipo y usando el camuflaje para atrapar a sus víctimas sin ser descubiertas.

Los insectos son los que encabezan la mayor diversidad de estrategias para obtener su alimento. Muchos de sus métodos han recibido fascinación por parte de los entomólogos y uno de ellos es la mantis orquídea, que a primera vista se parece a una flor.

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¿Cómo es la mantis orquídea?

La mantis orquídea mide entre cuatro y siete centímetros; es originaria del sudeste asiático, donde el clima es tropical. A primera vista tiene un parecido con una flor orquídea; por eso se le considera uno de los insectos más hermosos del mundo y es apreciado por personas que las quieren como mascotas, aunque para su cuidado se requiere un ambiente muy apto para ellas.

Su gran parecido con las flores se debe a que tienen un cuerpo blanco con tonalidades rosas y moradas, que imitan los pétalos de una orquídea; por eso se le otorga ese nombre. Ese juego de colores le ayuda mucho como un camuflaje, ya que puede ser confundida por sus presas e incluso por los humanos, ya que la hace difícil de detectar a primera vista.

Cuando la mantis detecta a una de sus presas, usa el camuflaje para acercarse lentamente a ellas y, cuando se está en un momento preciso, las atrapa a una impactante velocidad, lo que hace imposible escapar a sus presas.

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Ese parecido con las orquídeas también le sirve para eludir a sus depredadores. Esta mantis no representa ninguna amenaza para los humanos e incluso son valiosos depredadores porque sus presas son moscas y mosquitos que pueden causar enfermedades.

Como todas las mantis religiosas, las hembras, que son más grandes que los machos, cuando se reproducen se comen al macho cuando termina el acto.

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