En julio de 2021, el gobierno federal prometió una revolución energética y anunció la creación de Gas Bienestar, bajo el argumento de romper monopolios y llevar cilindros de gas baratos a cada rincón del país.
La empresa pública, que nació bajo el brazo de Pemex, irrumpió en el mercado nacional de gas LP. Cinco años después, el balance de las Cuentas Públicas y los informes de auditoría dan cuenta de que el ambicioso plan de rescate nacional se convirtió en un programa en un estado de la República, financieramente deficitario y congelado en el tiempo.
En las conferencias de prensa matutinas de 2021, el expresidente Andrés Manuel López Obrador presentó un calendario en el que anunció que la primera fase se implementaría en la CDMX para posteriormente avanzar hacia los estados con mayor pobreza energética, como Veracruz, Puebla, Hidalgo y el Estado de México, hasta cubrir las 32 entidades.
Lee también Estas son las cinco alamedas que hay en la CDMX, te decimos cuáles son y dónde están
Esa expansión jamás ocurrió. Hoy, el programa se encuentra en un estado de parálisis operativa, abarcando menos de 0.5% del territorio nacional. La infraestructura de reparto jamás cruzó las fronteras metropolitanas, ni siquiera logró llegar a las 16 alcaldías, y quedó restringida a nueve alcaldías de la capital, siendo estas Álvaro Obregón, Azcapotzalco, GAM, Iztacalco, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Tláhuac, V. Carranza, y Xochimilco.
Al haber sido constituido como una filial de derecho privado bajo el control de Pemex de manera indirecta, Gas Bienestar no reporta de forma abierta el uso de sus recursos en la Cuenta Pública Federal. De hecho, la empresa ha catalogado formalmente sus datos de ingresos, nóminas y costos como “secreto comercial” para evitar transparentarlos vía solicitudes de información.
Al ser una filial bajo control de Pemex, Gas Bienestar no reporta abiertamente el uso de sus recursos y sus ingresos y costos están catalogados como "secreto comercial". Aún así las Cuentas Públicas consolidadas y fiscalizaciones de la ASF reportan balances financieros entregados a inversionistas internacionales en los que se observan altos costos y pérdidas económicas.
Lee también Construcción de estaciones de línea 6 del Cablebús en comunidades originarias están detenidas
Los reportes establecen que la operación diaria, que incluye la compra del gas LP, pago de nóminas a choferes y comisionistas y los gastos de distribución, ha costado más de 2 mil 500 millones de pesos, dinero que se ha pagado a través de subsidios cruzados que le inyecta Pemex Logística.
En contraste, los ingresos de la empresa se mantienen a la baja. De acuerdo con los estados financieros, las utilidades netas de Gas Bienestar son de cero pesos.
En tanto que el volumen de ventas se reduce año con año.
Al analizar el costo de los tanques del Bienestar, se observa que sí existe un beneficio para las y los ciudadanos con respecto del costo que tienen los tanques de empresas privadas; sin embargo, resulta marginal y desproporcionado.
El cilindro de 20 kilos de Gas Bienestar se comercializa entre 335 y 390 pesos, mientras que el precio que manejan gaseras privadas tradicionales ronda entre 380 y 440 pesos por tanque, lo que representa un ahorro de entre 10% y 12%.
Dicho ahorro, resulta menor comparado con los más de 6 mil 500 millones de pesos que ha costado mantener a la empresa, dinero que ha sido pagado con impuestos de las y los mexicanos.
Lee también ¿Por qué la estación del Metro Periférico Oriente es la más alta de toda la red del STC?
“México ya tiene muchas empresas construidas en torno a esta economía. Cerca de 80% de los hogares mexicanos utilizan el gas LP como principal fuente de calefacción. Era necesario un buen estudio de mercado para entender en qué lugares eran competitivos y en cuáles no, consideró Gonzalo Monroy, experto en el sector energético.