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Los cólicos durante el período puede ser determinante para arruinar la rutina diaria y es que aquel dolor en el vientre a veces es insoportable para muchas mujeres.
Aunque acudir a los analgésicos suele ser la primera opción, existen alternativas caseras, económicas y efectivas para reducir los espasmos uterinos utilizando ingredientes y objetos que la mayoría tiene a la mano.
A continuación, te compartimos una guía práctica de remedios caseros para calmar la dismenorrea leve o moderada sin romper el presupuesto.
1. Terapia de calor local
El calor es uno de los vasodilatadores naturales más potentes, por eso, aplicar pañitos a temperatura templada en el abdomen bajo, puede ayudar a relajar los músculos del útero y mejora la circulación sanguínea, reduciendo la intensidad de las contracciones.
Si no cuentas con una bolsa de agua caliente o un cojín térmico, puedes improvisar uno llenando una botella de plástico limpia o un calcetín grueso con arroz seco. Calienta el calcetín en el microondas por 1 o 2 minutos, asegurándote de que no queme la piel y colócalo sobre el vientre durante 15 a 20 minutos.
También puedes recurrir a tomar un baño caliente con el agua de la regadera dirigida a tu zona lumbar y abdominal para ayudar a relajar tu cuerpo.
2. Infusiones herbales
Ciertas plantas contienen compuestos naturales que alivian la inflamación muscular y calman el sistema nervioso. Todas se pueden conseguir fácilmente en el mercado o supermercado a precios muy accesibles.
Té de manzanilla: Contribuye a disminuir los espasmos musculares. Además, ayuda a reducir el estrés asociado al dolor.
Infusión de jengibre: El jengibre actúa como un antiinflamatorio natural al inhibir el dolor. Puedes hervir unas rodajas de raíz fresca en agua durante 10 minutos y endulzar con un poco de miel.
Té de canela: La canela tiene propiedades analgésicas y vasodilatadoras que reducen los cólicos y pueden ayudar a regular el flujo.
3. Automasajes con aceites accesibles
Un masaje suave en forma circular sobre la zona pélvica activa la circulación y alivia la rigidez en los músculos del abdomen.
Utiliza un par de gotas de aceite de oliva, de coco o de almendras y masajea la zona, haciendo movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj durante 5 a 10 minutos.
Si tienes aceite esencial de lavanda o romero, puedes agregar una gota para potenciar el efecto relajante mediante la aromaterapia.

4. Estiramientos suaves y postura corporal
Aunque durante los días de dolor el deseo común es mantenerse acostada en posición fetal, realizar estiramientos ligeros de yoga o movilidad pélvica libera endorfinas y alivia la presión sobre la espalda baja.
También puedes arrodíllate en el suelo, lleva la cadera hacia los talones y estira los brazos hacia adelante pegando el pecho a las piernas. Mantén la posición respirando profundo durante 2 a 3 minutos.
Otra postura que ayuda es acostarse de espaldas y colocar las piernas apoyadas verticalmente contra la pared ayuda a retornar la circulación sanguínea y reducir la pesadez pélvica.
5. Hidratación y alimentación
Lo que se consume durante los días previos y durante el ciclo influye directamente en el nivel de inflamación, por lo que se recomienda que al menos unos 10 días antes de tu período, comiences a hacer ajustes en tu consumo de agua y cuides bien lo que comes.
Evita consumir alimentos altos en sal y los ultraprocesados; de igual forma, evita las bebidas con gas y el café.

¿Cuándo acudir al médico?
Si bien estos remedios caseros son de gran ayuda para molestias cotidianas, es importante recordar que un dolor menstrual incapacitante, que interfiere gravemente con las actividades diarias o que no cede con ninguna medida, debe ser evaluado por un especialista en ginecología para descartar padecimientos como la endometriosis o los miomas uterinos.








