Veracruz .– Se les ve alertas y vigilantes. Olfatean cada rincón y espacio que tienen enfrente y cuando detectan una sustancia ilícita, entonces se detienen.

Con una figura poderosa, los —entre ellos los imponentes Jareta y Bundas— mantienen el control, no sólo durante sus entrenamientos, sino en el campo de combate, ya sea en vehículos, carreteras, puertos y aeropuertos, en abordajes e inspecciones de embarcaciones, buques mercantes y lanchas, e incluso en operaciones desde aeronaves.

Su objetivo lo cumplen a cabalidad los oficiales Jareta, Juno, Izmir, Bundas, Bern, Hobbit y Kore, la punta de lanza de la unidad canina que sirve en la Primera Región Naval de la .

Lee también

Bundas un binomio con mucho ímpetu.  Foto: Edgar Ávila / EL GRÁFICO
Bundas un binomio con mucho ímpetu. Foto: Edgar Ávila / EL GRÁFICO

Los siete elementos que operan desde la Base Aeronaval Las Bajadas, en el puerto de Veracruz, sede de la Primera Región Naval, forman parte de los 38 binomios desplegados en la jurisdicción que abarca Veracruz y Tamaulipas, los cuales, tan sólo el año pasado, lograron asegurar cerca de una tonelada de sustancias ilícitas.

“Es un orgullo muy grande porque somos un equipo”, afirma la médico veterinaria zootecnista y teniente de corbeta Montserrat Zamora Vergara.

Bundas, un binomio con mucho ímpetu

Desde pequeño llegó con su humano, que festeja cada logro que tienen juntos

Con apenas tres años de edad, Bundas se mueve de un lugar a otro sin descanso, reflejo de una energía inagotable.

Entre el grupo de agentes caninos destaca por su obediencia, pero no deja de mostrar el ímpetu que lo caracteriza y que, lejos de ser un obstáculo, lo ha convertido, junto con Jareta, en uno de los oficiales caninos más destacados de la unidad.

Lee también

Jareta es muy eficaz en la chamba. Foto: Edgar Ávila / EL GRÁFICO
Jareta es muy eficaz en la chamba. Foto: Edgar Ávila / EL GRÁFICO

Desde su llegada a la Base Aeronaval estableció una gran unión con su binomio humano: el encargado del Departamento Canino de la Primera Región Naval, el segundo maestre Armando Sosa Rojas.

“Hemos creado un vínculo especial. Siento un cariño y un apego porque desde que llegó me tocó recibirlo y seguimos juntos”, resalta el oficial de Marina.

En términos operativos, Bundas figura entre los agentes más efectivos de la unidad. A lo largo de su servicio ha contribuido con el mayor número de aseguramientos mediante la detección de cargamentos de drogas y otras sustancias ilícitas.

Lee también

El maestre fue el encargado de concluir la fase de adaptación de Bundas y perfeccionar sus habilidades de búsqueda, por ello, cada vez que el canino participa en una detección relevante experimenta una profunda satisfacción, pues —recuerda— el objetivo principal del adiestramiento es que “las sustancias ilícitas no lleguen a su destino”. “Confío mucho en mi canino, lo conozco y es un buen elemento”, dio Sosa.

Jareta es cariñoso, pero muy eficaz en la chamba

Al igual que un marino, está preparada para aguantar estruendos

La oficial canina Jareta, de complexión atlética y conocida por su carácter cariñoso y dinámico, busca una y otra vez entre pequeñas cajas de madera durante una práctica de detección de narcóticos en el corazón de la Base Aeronaval de Veracruz, un centro de operaciones aéreas para vigilancia marítima, búsqueda, rescate y apoyo a operaciones navales.

Junto con su binomio humano, se desplaza con precisión: muestra una obediencia avanzada y concentración absoluta. Mantiene el olfato fijo en la tarea y responde a cada indicación con la disciplina que distingue a los caninos de la Marina.

“Debido a su vida operativa y funciones para los que están preparados, son animalitos muy tranquilos que logran concentrarse en su trabajo”, describe la teniente Zamora, quien está al cuidado de la salud del grupo especial.

Lee también

Jareta surgió del Grupo de Operaciones de Control de Binomios Caninos de la Armada de México, con sede en la Ciudad de México, donde fue seleccionada de acuerdo con su temperamento y llegó a su nuevo hogar a la edad de un año, donde comenzó un proceso de adaptación que combinó el juego con exigentes rutinas de entrenamiento para desarrollar las habilidades que hoy la distinguen.

A su arribo, en todos los casos, los caninos como Jareta son sometidos a un proceso de preparación y socialización que les permite operar en múltiples entornos. Durante su adiestramiento interactúan con personas y se familiarizan con vehículos, aeronaves, buques, contenedores y una variedad de escenarios, incluidos algunos de alto riesgo.

“No dejan de ser caninos, independientemente de todo el trabajo, se les permite que tengan actitudes naturales y propias de su raza, tiempo para relajamiento y todas las necesidades que tienen”, afirma la especialista.

Lee también

La teniente platica que Jareta cuenta con una preparación que le permite ignorar por completo detonaciones de armas de fuego, explosiones, el estruendo de las turbinas de los aviones y los gritos de personas. Y cuando logra colocarse en lo que se conoce como una “alerta pasiva” ante el hallazgo de narcóticos, la satisfacción invade a los binomios humanos: es la señal inequívoca de que el entrenamiento, la confianza y las horas de trabajo han dado resultado.

“#s un orgullo muy grande porque somos un equipo, junto con su manejador, y es resultado de la preparación”, afirma la oficial.

Google News

TEMAS RELACIONADOS